El Grupo EPM cerró el primer semestre de 2026 con ingresos consolidados de $19,5 billones, un EBITDA de $5 billones y una utilidad neta de $3,2 billones. Los números hablan por sí solos: la empresa pública antioqueña logró mantener rentabilidad en un entorno operativo adverso.
En sus estados financieros separados, EPM registró ingresos por $9,2 billones —un crecimiento del 8% frente al año anterior—, un EBITDA de $3,7 billones y una utilidad neta de $2 billones. El EBITDA se mantuvo estable pese al incremento del salario mínimo, el impuesto al patrimonio y los mayores costos comerciales derivados del inicio del fenómeno de El Niño.
La generación de energía fue el negocio con mayor contribución al EBITDA del Grupo, al representar el 40%, gracias a la operación eficiente tanto en generación hidráulica como térmica. La distribución de energía aportó el 35%, impulsada por la escala de la operación y la amplia base de usuarios. Los servicios de acueducto, alcantarillado, tratamiento de aguas residuales y residuos sólidos sumaron el 20%, mientras que la transmisión de energía contribuyó con el 4% y el gas natural con el 1%.
Geográficamente, Colombia concentró el 80% del EBITDA. Guatemala aportó el 8%; Chile y Panamá, el 5% cada uno; El Salvador, el 1%; y México y Bermudas el 1% restante. Esta diversificación operó como amortiguador frente a la marea roja y el invierno altiplánico en Chile, que presionaron los márgenes fuera del país.
Del valor agregado total de $11 billones generado en el semestre, $2 billones se destinaron al Estado y a las comunidades mediante impuestos, tasas, contribuciones y programas sociales. Otros $2,8 billones se reinvirtieron en infraestructura, $2,7 billones se dirigieron a proveedores y al sistema financiero, y $1,5 billones correspondieron al pago de salarios.
En materia de deuda, el indicador Deuda/EBITDA se mantuvo por debajo del límite establecido y las coberturas del servicio de la deuda superaron tres veces tanto para EPM como para el Grupo. John Maya Salazar, gerente general de EPM, atribuyó los resultados a «una responsabilidad con los usuarios, con las comunidades y con los territorios».
La venta de UNE y el comportamiento favorable de las tasas de cambio actuaron como factores no operacionales que compensaron las presiones sobre el EBITDA y mejoraron la utilidad final.
Lectura editorial. Los resultados de Grupo EPM demuestran que la disciplina financiera y la diversificación de portafolio generan valor incluso cuando el entorno regulatorio y climático presiona los costos. El aumento del salario mínimo y el impuesto al patrimonio —decisiones de política pública del gobierno nacional— aparecen explícitamente como factores que erosionaron el EBITDA de EPM: una señal clara de que la carga fiscal y laboral tiene un costo real sobre las empresas, incluso las más eficientes. Capital busca reglas claras; cuando el aparato estatal eleva la presión tributaria y laboral en simultáneo, la resiliencia corporativa se pone a prueba.


