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GDM presenta eventos de soja editada genéticamente con evaluación ya en marcha en Argentina

La semillera trabaja con una startup de Carolina del Norte para identificar genes de mayor rendimiento y tolerancia a sequía; el obstáculo ya no es la ciencia, sino la regulación.
Imagen ilustrativa
miércoles 5 de agosto de 2026

La empresa semillera GDM expuso en el Congreso Aapresid los avances de su programa de edición génica en soja y confirmó que ya cuenta con eventos en evaluación en variedades adaptadas a la Argentina, con miras a desarrollar sus primeros productos comerciales.

La presentación estuvo a cargo de Camila Ribeiro, supervisora de Biotecnología de GDM Brasil, junto con Patricio Munilla, gerente de marca DONMARIO, y Jerónimo Costanzi, gerente de Desarrollo de Productos Autógamas de GDM. DONMARIO Semillas es la marca insignia del grupo en el mercado local.

Velocidad de laboratorio, lentitud regulatoria

GDM trabaja en alianza con The Traits Company, startup radicada en Carolina del Norte especializada en descubrimiento de genes mediante herramientas genómicas. El objetivo es identificar genes asociados con mayor rendimiento —más vainas por planta y mejor llenado de granos—, tolerancia a sequía, resistencia a enfermedades y uso eficiente de nutrientes.

Los plazos de laboratorio son notablemente cortos: el desarrollo de un primer evento editado demanda alrededor de 50 días, y la obtención de materiales homocigotas requiere aproximadamente otros 90. En menos de cinco meses puede obtenerse un evento listo para ensayos a campo. «Hoy sabemos exactamente qué gen estamos modificando», señaló Ribeiro.

La etapa más extensa, aclaró la experta, comienza después del laboratorio: multiplicar semillas, ensayar en distintos ambientes y determinar el potencial comercial real. Los ensayos se realizan en múltiples ambientes de Brasil, Estados Unidos y Argentina.

Costanzi precisó el criterio de selección: «Para avanzar, un material debe demostrar competitividad consistente en distintas regiones, campañas y condiciones productivas». El filtro contempla rendimiento, estabilidad, repetibilidad y adaptación.

El cuello de botella está en las reglas, no en los genes

Ribeiro fue directa al señalar dónde se concentra hoy el riesgo del proyecto: «El principal desafío está hoy en los aspectos regulatorios necesarios para comercializar los productos». Brasil, indicó, estableció un marco que agilizó los procesos de evaluación. «Todavía no tenemos un producto comercial, pero estamos muy cerca porque contamos con numerosos eventos en evaluación», aseguró.

Munilla sumó otro eje: la propiedad intelectual. El ejecutivo destacó la importancia de consolidar su reconocimiento en Argentina para que estas tecnologías lleguen al productor. Mencionó el sistema Sembrá Evolución como un paso hacia «un mercado más competitivo y transparente».

El aumento de rendimiento sigue siendo la prioridad central de los programas. «El objetivo es producir más en una menor superficie de tierra», puntualizó Ribeiro, quien también subrayó que la variabilidad climática impulsa el desarrollo de variedades con mayor tolerancia a sequía, frío durante la germinación y altas temperaturas.

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Lo que Aapresid dejó en evidencia es un patrón conocido: la innovación privada corre más rápido que el Estado. Cincuenta días para editar un gen versus años de trámites regulatorios. El capital ya apostó —GDM, una startup norteamericana, ensayos en tres países— y la tecnología está lista para entregar más proteína por hectárea con menos insumos. La pregunta para Argentina no es si la ciencia funciona, sino si el marco institucional —propiedad intelectual incluida— permitirá que esa productividad se materialice en el campo o quede atrapada en expedientes.

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