Un Cadillac funerario de 1959, adquirido en Oklahoma en condiciones extremas de deterioro, volverá a rodar este año en el Desfile de Autos Clásicos y Antiguos de la Feria de las Flores de Medellín. Detrás del proyecto está la Funeraria San Vicente, empresa que convirtió lo que muchos describían como «un montón de hierro» en una de las restauraciones automotrices más ambiciosas realizadas en la ciudad en años recientes.
El vehículo fue adquirido por unos US$20.000 —cerca de $64 millones de pesos— y transportado por vía marítima desde Estados Unidos hasta Cartagena. De allí pasó a Bogotá para los trámites aduaneros y luego llegó a Medellín. Lo que encontraron los restauradores superó cualquier expectativa negativa: corrosión generalizada, pisos destruidos, perforaciones por óxido en la estructura y gran parte de la capota desaparecida.
«En las fotos se veía mejor. Cuando lo recibimos en el taller nos dimos cuenta de la magnitud del problema», recuerda Juan Guillermo Moreno, jefe del taller de restauración de la funeraria. El latonero Jairo Arturo Gañán coincide: «Cuando llegó el carro estaba en un estado cercano al 90% de deterioro. La capota prácticamente hubo que inventarla de nuevo porque no existía forma de conseguirla. Fue un trabajo artesanal».
Durante aproximadamente tres meses, mecánicos, latoneros, pintores, tapiceros y auxiliares trabajaron de forma simultánea en jornadas que en muchos casos superaron las diez horas diarias. La inversión total —restauración integral, fabricación de piezas, reparación mecánica, pintura, acabados y materiales especializados— superó los $200 millones de pesos.
El motor del proyecto fue personal tanto como empresarial. Luis Fernando Arango Madrid, gerente de la funeraria, buscaba saldar una deuda emocional: años atrás había vendido un Cadillac floral de 1959 que con el tiempo descubrió era una pieza prácticamente única en este lado del continente. «Ese automóvil tiene un valor altísimo, no solo por ser Cadillac sino por lo que representa para nosotros los que trabajamos en esto», afirmó.
El propio Arango reconoció que desde el punto de vista financiero probablemente nunca recuperarán la inversión realizada. El Cadillac 1959 será una de las principales novedades de la edición número 29 del Desfile de Autos Clásicos y Antiguos, donde la Funeraria San Vicente participará con una caravana de 45 vehículos, diez más que en ediciones anteriores.
Para los coleccionistas, el modelo 1959 representa la máxima expresión del diseño estadounidense de posguerra: enormes alerones traseros, líneas inspiradas en la aviación militar y detalles que evocan turbinas y misiles. El automóvil fue inmortalizado en producciones como Los Cazafantasmas y fue uno de los modelos favoritos de figuras como Elvis Presley.
El caso ilustra algo que el mercado entiende bien: el valor patrimonial y el valor financiero no siempre convergen, pero cuando una empresa privada asume ese costo con recursos propios —sin subsidio ni aparato estatal de por medio— la decisión merece respeto. Aquí no hubo convocatoria pública ni fondo de cultura: hubo un empresario, su taller y una apuesta personal. Eso, en sí mismo, es libre empresa funcionando.


