El fondo E de las AFP acumula una caída de 10,39% en 2026 hasta septiembre, con una baja de 4,92% solo en ese mes, según el último reporte de la Superintendencia de Pensiones. Es el peor desempeño entre los cinco multifondos: el A sube 8,6%, el B avanza 5,26%, el C pierde 1,5% y el D baja 6,38%.
La caída golpea especialmente a un vehículo diseñado para priorizar preservación de capital. El fondo E invierte 86,4% en el país, equivalente a US$17.341 millones. De esa cartera, 40,2% está en bonos de Tesorería, 21,9% en bonos de empresas y 21,3% en bonos bancarios. Solo 13,6% está en el extranjero.
La Superintendencia explicó que la rentabilidad de los fondos B, C, D y E se debió principalmente al retorno negativo de inversiones en instrumentos extranjeros, títulos de deuda local y acciones nacionales. Además, en septiembre se observó un alza en las tasas de interés de los títulos de deuda local, lo que aportó negativamente por pérdidas de capital.
En contribución a la rentabilidad, los instrumentos nacionales aportaron -1,3%, con una pérdida de 1,23% en renta fija nacional. Los instrumentos extranjeros cayeron 3,59%.
Patricio Elgueta, director Ejecutivo de Conpat Global, dijo que el antecedente comparable es 2021 durante la pandemia. Agregó que, con observaciones mensuales de rentabilidad real acumulada en doce meses desde 2001, solo en ese episodio se registraron resultados peores que los actuales. A su juicio, se trata de una caída excepcional para el fondo más conservador del sistema.
En términos nominales, enero-septiembre de 2026 es el segundo peor registro desde los primeros nueve meses de 2021, cuando cayó 11,06%, seguido de 2023, con -4,91%. Desde la creación de los multifondos, son los únicos tres años en que el fondo E anota pérdidas en ese periodo.
El factor central detrás del golpe ha sido el repunte inflacionario. A comienzos de año, la inflación estaba bajo 3%, la meta del Banco Central, pero el conflicto entre Estados Unidos e Irán elevó el precio del petróleo y cambió las perspectivas para los precios internos. En abril, la medición a doce meses volvió a 4% y en septiembre el IPC subió 0,4% mensual, con un alza de 4,1% en doce meses.
Marco Gallardo, subgerente de Inversiones en Renta Fija en BICE Inversiones, explicó que estos registros suelen ser desfavorables para los bonos en UF, porque reducen la compensación por inflación, mientras favorecen relativamente a los bonos nominales en pesos. También señaló que los instrumentos más sensibles suelen ser los de menor plazo.
Elgueta agregó que, cuando las nuevas emisiones ofrecen tasas más altas, los bonos ya existentes bajan de precio y esa caída se refleja en el valor de la cuota del fondo, aunque los instrumentos sigan pagando intereses normalmente.
La presión inflacionaria llevó al Banco Central a mantener la Tasa de Política Monetaria en 4,5%. En su última reunión, el instituto emisor señaló que, en gran parte, la inflación ha continuado determinada por el alza del valor de los combustibles, aunque también destacó que a dos años plazo la inflación esperada se ubica en 3%.
Para el ahorrante, el dato es incómodo: el fondo más conservador del sistema terminó castigado por un entorno de tasas e inflación que erosionó justamente la parte de la cartera que debía proteger mejor el capital. Cuando el costo del dinero sube y la inflación sorprende, el margen de resguardo se estrecha y la capitalización pierde tracción.
El episodio también recuerda algo básico del mercado: no existe refugio inmune cuando la política monetaria y las expectativas de precios se mueven en contra. Capital busca reglas claras, pero también previsibilidad; sin eso, hasta la opción más defensiva termina absorbiendo el golpe.


