El presidente de la Asociación Bancaria de Venezuela (Asobanca), Pedro Pacheco, advirtió que el encaje legal le restará 10 puntos al crecimiento de la cartera de créditos en el país.
Por ese efecto, estimó que el incremento interanual de la banca será de 40% este año, aunque el repunte pudo haber alcanzado 50%, dijo durante su intervención sobre el sistema financiero venezolano en la 82° Asamblea Anual de Fedecámaras.
Pacheco sostuvo que la política monetaria no puede depender exclusivamente del freno crediticio para reducir la inflación mensual a un dígito. En su intervención, también reconoció la solidez tecnológica de plataformas como Pago Móvil y la reapertura de corresponsalías internacionales en una veintena de instituciones.
El directivo urgió a desarrollar nuevos instrumentos de liquidez y a renegociar la deuda externa. Además, alertó sobre la necesidad de reformar el marco antilavado para que Venezuela supere la lista gris del GAFI.
Pacheco también sugirió darle prioridad al rescate del sistema educativo. Propuso destinar un porcentaje directo de la renta petrolera a fondos de financiamiento escolar y universitario.
Advirtió, además, que sin una formación masiva de talento humano calificado, el país no podrá sostener la recuperación económica proyectada a mediano plazo.
La lectura económica es clara: cuando el crédito crece menos de lo que podría, el costo no lo asume una abstracción técnica, sino la economía real. Menos financiamiento implica menos capitalización, menos flujo para empresas y más restricciones para la inversión privada.
El encaje legal aparece así como un mecanismo que contiene la expansión bancaria, pero también como un freno al retorno del crédito productivo. Si la política monetaria se apoya de forma exclusiva en inmovilizar recursos, la recuperación termina pagando el precio en productividad y margen para el sector privado.
Capital busca reglas claras. La señal que deja Asobanca es que la banca puede acompañar la reactivación, pero necesita condiciones más previsibles, instrumentos de liquidez y un marco regulatorio menos asfixiante. Sin eso, el sistema financiero seguirá operando por debajo de su potencial.


