El peso mexicano extendió sus pérdidas y cayó a niveles de hace 10 meses. Banxico informó que el tipo de cambio cerró el viernes en 18.41 unidades por dólar, una depreciación de 1.1 por ciento.
La señal de fondo es clara: el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos dejó de sostener con fuerza al peso. Con una tasa de referencia de Banxico de 6.5 por ciento y una de la Fed de 4.0 por ciento, la brecha se ubicó en 250 puntos base, un mínimo histórico.
En ese entorno, el carry trade pierde atractivo. Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base, dijo que las posiciones especulativas a la espera de una apreciación del peso se desplomaron 79.58 por ciento en la semana del 30 de septiembre al 6 de octubre. A su juicio, eso es consistente con el desmantelamiento de esas posiciones y con la depreciación reciente de la moneda.
Siller también vinculó el movimiento con las minutas de Banxico. Según explicó, tres miembros de la Junta de Gobierno enviaron la señal sobre la posibilidad de recortar la tasa de interés, y dos de ellos fueron explícitos. Uno señaló que podría evaluar una disminución puntual, mientras otro dijo que podría discutirse un ajuste fino a la baja.
El mercado, además, mira a la Fed. El mercado de futuros del Chicago Mercantile Exchange da una probabilidad de 86 por ciento de que la Reserva Federal eleve la tasa en diciembre. Si Banxico recorta 25 puntos base y la Fed sube a un rango de 4.0 a 4.25 por ciento, Siller señaló que el diferencial caería a 200 puntos base, otro mínimo histórico.
Alejandro Gómez, director general de Grupo Asesores en Economía y Administración Pública, añadió que otra alza de la Fed restaría atractivo a las inversiones en instrumentos mexicanos de corto plazo y presionaría más al peso. También advirtió que la depreciación representa un riesgo para la inflación, al encarecer importaciones e insumos industriales.
En la operación de corto plazo, Felipe Mendoza, analista de EBC Financial Group, prevé volatilidad y consolidación técnica entre 18.30 y 18.55 unidades. Pero si la presión de Estados Unidos en materia energética y las negociaciones del T-MEC profundizan la cautela empresarial, o si hay tensiones diplomáticas, dijo que la cotización podría rebotar por encima de 18.44 y probar 18.55 o 18.60 pesos por dólar.
Los números primero. Cuando el diferencial de tasas se achica, el capital se mueve con rapidez y castiga al peso. El mercado ya votó con sus flujos, y lo hizo contra una moneda que había encontrado respaldo en el retorno relativo.
Para México, el mensaje es incómodo. Un ajuste de Banxico puede dar aire a la actividad, pero también reduce el incentivo para traer ahorro externo. Si la Fed mantiene la presión y el banco central mexicano afloja, la capitalización de los instrumentos en pesos perderá fuerza. Y cuando eso ocurre, el contribuyente termina viviendo con un tipo de cambio más frágil y una inflación potencialmente más cara.



