El dólar mayorista permaneció negociado sin variantes, a $1.520, en la tercera rueda seguida a ese nivel de cierre, con operaciones por USD 509,6 millones en el segmento de contado.
La estabilidad local coincidió con una apreciación de 4,8% del real brasileño en la semana, un movimiento que, según la nota, favoreció la competitividad cambiaria argentina. En Brasil, el dólar cedió a 4,98 reales este martes, un piso desde el 12 de mayo.
Por el peso de Brasil como principal socio comercial en la ponderación del Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral de la Argentina, ese indicador teórico que mide el BCRA mejoró un punto, a la zona de 86 puntos, a un máximo desde el 12 de septiembre. A la vez, el Índice de Tipo de Cambio Real Bilateral con Brasil trepó a su punto más alto desde el 11 de mayo.
Gustavo Ber señaló que mientras el real prolonga su apreciación, «un factor favorable para el país», el dólar mayorista se mantiene estable en torno a los $1.520. También dijo que los operadores siguen atentos al ritmo de compras del BCRA, después de ruedas en las que aceleró su intervención y aumentó su participación en la plaza.
Ber agregó que cualquier período de mayor oferta comercial o financiera, proveniente del agro o de las Obligaciones Negociables, podría aprovecharse para profundizar la acumulación de reservas y, de ser posible, avanzar en la remonetización de la economía de cara a 2027. Según su lectura, si ese proceso es acompañado por una demanda de dinero que suele repuntar en los próximos meses, podría ayudar a la actividad y al crédito bancario.
El BCRA elevó el techo de su régimen de bandas cambiarias a $1.925,67. Con ese nivel, el dólar mayorista quedó a $405,67, o 26,7%, de ese límite de flotación, la brecha más amplia desde el 8 de mayo de 2025, cuando fue 27%.
Los analistas de Puente destacaron que el tipo de cambio oficial mantuvo una «notable estabilidad» dentro de un esquema donde la política monetaria priorizó el anclaje del precio de la divisa. También afirmaron que la compra oficial de divisas en contado empezó a mejorar hacia los últimos días de septiembre, respaldada por la reactivación de colocaciones internacionales de deuda corporativa y subsoberana, que alcanzaron USD 2.650 millones, además de la liquidación de exportaciones del agro.
El dólar al público quedó invariable a $1.540 para la venta en el Banco Nación y el blue se pagó a $1.545, tras haber anotado un mínimo de $1.540 por la mañana.
En paralelo, Ignacio Morales dijo que en el inicio de octubre el promedio diario de compras superó los registros de agosto y septiembre, aunque el ritmo de absorción de divisas sigue lejos de las marcas máximas de mediados de año. José María Segura sostuvo que la necesidad de afrontar vencimientos de deuda y la cercanía de un año electoral aumentan la urgencia de seguir acumulando reservas, y estimó un tipo de cambio que desliza con algo más de velocidad y «algo más de inflación».
El mercado ya votó con otra señal: cuando el real brasileño se fortalece, Argentina gana aire relativo en competitividad. Pero el beneficio no es automático ni gratuito. Depende de que el BCRA use esa ventana para sumar reservas y ordenar el frente monetario, no para seguir estirando el margen de una economía que todavía vive con una brecha amplia frente a la banda.
Capital busca reglas claras. Si la estabilidad del dólar solo descansa en intervención y en el humor de Brasil, el alivio puede ser táctico, pero no una solución de fondo para la inversión, el crédito ni la productividad.


