Ágora Capital.
MERCADOSEMPRESASECONOMÍA GLOBALINNOVACIÓNESTILO DE VIDAOPINIÓNlunes 14 de septiembre de 2026
Ágora Capital.
Canales
El medio
MERCADOS
Empresas

El ciclismo mueve US$13.620 millones en ropa y accesorios, pero en Colombia los márgenes se comprimen

El mercado global sigue en expansión, mientras los empresarios colombianos lidian con la resaca del boom pandémico, la guerra de precios y un consumidor con menor poder adquisitivo.
Imagen ilustrativa
domingo 9 de agosto de 2026

El mercado mundial de ropa y accesorios para ciclistas alcanzó un valor de US$13.620 millones en 2025 y crecería hasta US$14.330 millones en 2026, según la firma de inteligencia de mercado Straits Research. El motor: más actividades al aire libre, mayor conciencia sobre la salud y el auge del ciclismo recreativo, de ruta y de montaña.

En Colombia, el volumen también es significativo. Según estimaciones del sector con base en cifras de la DIAN, durante 2025 el país importó 1.026.950 bicicletas, lo que junto con aranceles, costos logísticos y márgenes comerciales consolida un negocio superior a US$200 millones anuales.

Los números de entrada al deporte confirman por qué el ticket promedio importa. Entre bicicleta, ropa, casco, accesorios y mantenimiento, un aficionado puede invertir desde $5 millones para comenzar y superar los $15 millones con un equipo de mayor calidad. Un casco puede costar $1 millón, unas zapatillas otro millón, un ciclocomputador $1,5 millones y unas gafas otro millón, según relata Mariana Gómez, aficionada que en diez años estima haber invertido más de $200 millones en el deporte.

Sin embargo, la lectura empresarial está lejos de ser uniforme. José Vélez, CEO de la marca paisa Enjoy, es directo: «La industria, tanto de bicicletas como de ropa deportiva, está viviendo una crisis. Durante la pandemia hubo un boom que ya terminó y hoy el consumidor compra menos». Vélez también apunta a la proliferación de marcas surgidas tras el auge: «La guerra de promociones terminó afectando a toda la industria. Hay demasiadas marcas, mucha competencia y eso hace muy difícil mantener márgenes saludables».

Carlos Ballesteros, CEO de BikeHouse, matiza esa lectura. Señala que comparar las ventas actuales con las de 2020-2022 resulta engañoso, dado que durante la pandemia hubo empresas que crecieron entre 150% y 200%. «Cuando el mercado vuelve a la normalidad parece que hubiera una crisis, pero realmente está regresando a sus niveles históricos», afirma. Ballesteros también identifica un cambio estructural: la incorporación de la mujer como consumidora ha transformado el negocio, impulsando tiendas especializadas exclusivamente en ropa técnica.

Desde el lado de la confección, Juan Felipe Mora, CEO de Bioracer Latinoamérica, ve potencial: «Colombia, y especialmente el Valle de Aburrá, no solo sigue la tendencia mundial, sino que en muchos aspectos la acelera. Aquí el ciclismo trascendió el deporte para convertirse en cultura».

---

Lo que revelan estos datos es la tensión clásica entre un mercado con demanda real y una oferta que se fragmentó en exceso cuando el dinero fácil de la pandemia bajó la guardia competitiva. Cuando el Estado no distorsiona precios ni subsidia ineficiencias, el mercado hace su trabajo: expulsa a los actores sin margen y premia a quienes construyeron marca y diferenciación. La normalización que describe BikeHouse no es una crisis; es el precio de haber confundido una anomalía estadística con una nueva línea de base. Capital busca reglas claras, y en el ciclismo colombiano las reglas las está escribiendo ahora el consumidor.

Más de Empresas