Ecco llegó a México. La marca danesa abrió su primera tienda física en el Centro Comercial Santa Fe. También activó su tienda en línea en el país.
La firma fue fundada en 1963. Sus creadores fueron Birte y Karl Toosbuy, en Bredebro, al sur de Dinamarca. Hoy opera cerca de 2,800 tiendas en 101 países. A esa red se suman más de 14 mil puntos de venta entre multimarca y shop-in-shops.
La apertura reunió al equipo regional de marketing, encabezado por Ana Rojas. También asistió Rogelio Medina, gerente general de Ecco Latin America. La embajadora de Dinamarca, Vanessa Vega Sáenz, participó como invitada especial. Vega Sáenz llegó recién a México. Antes de viajar, compró un par de Ecco para caminar por las montañas cercanas a la capital.
La embajadora destacó el peso cultural de la marca en su país. «Ecco existe desde 1963, así que para la mayoría de la población danesa es una marca muy conocida», dijo. Añadió que los daneses la usan «desde que podemos caminar hasta que ya somos muy viejos».
Medina explicó la estrategia comercial. Ecco avanza hacia un modelo omnicanal en la región. Ese modelo se apoya en Coga Retail, su nuevo socio comercial y distribuidor autorizado en México. Según Medina, el enfoque fue «encontrar al socio adecuado, establecer la infraestructura necesaria y definir un modelo operativo con una visión clara de largo plazo».
Rojas, por su parte, presentó la campaña local «Walk Your Walk». La describió como un acercamiento a la identidad de cada consumidor, no como una tendencia impuesta. Entre las líneas destacadas para el mercado mexicano están Receptor y Biom 720.
México tiene tradición propia en calzado. Es, además, un terreno competido para marcas internacionales. Ecco entra ahí sin subsidios ni protección arancelaria de por medio: con un socio local, capital privado y una apuesta de largo plazo.
Esa es la lectura de fondo. Ninguna oficina de gobierno abrió esta tienda. Lo hizo una empresa danesa con seis décadas de historia, un distribuidor mexicano dispuesto a asumir el riesgo comercial y un consumidor que decide con su bolsillo qué calzado comprar. El mercado, no el Estado, fue quien negoció esta llegada.
La apuesta de Ecco también dice algo sobre México como plaza de consumo. Pese a la competencia y a los riesgos propios de operar en el país, el capital extranjero sigue viendo margen de crecimiento. Cuando una marca con presencia en 101 países decide invertir en tienda física y canal digital al mismo tiempo, la señal es clara: hay demanda real y un socio local capaz de ejecutarla. Ese tipo de decisiones, tomadas por privados y no por burócratas, es el que finalmente amplía las opciones del consumidor mexicano.


