Colombia y Estados Unidos negocian un acuerdo sobre comercio recíproco, o ART, que buscaría pactar entre ambos gobiernos condiciones para mejorar la relación comercial y resolver asuntos específicos. María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana, afirmó que la organización ve en ese proceso una oportunidad para resolver obstáculos comerciales y mejorar las condiciones para exportar, producir e invertir.
Lacouture explicó que el ART podría incluir aranceles, trámites aduaneros, requisitos sanitarios, comercio digital, inversión y cadenas de suministro. Su alcance, añadió, dependerá de cada negociación. También subrayó que AmCham habla como organización empresarial y no representa a ninguno de los dos gobiernos ni participa en la negociación.
La dirigente precisó que el TLC sigue vigente y continúa siendo el marco jurídico de la relación comercial entre Colombia y Estados Unidos. El ART podría coexistir como un acuerdo adicional para resolver obstáculos específicos, desarrollar compromisos existentes o incorporar otros nuevos. Celebrar un nuevo acuerdo no implicaría, por sí solo, reemplazar el anterior.
En la práctica, podrían mantenerse las preferencias y las reglas de origen del TLC mientras se acuerdan medidas adicionales para simplificar trámites aduaneros o fortalecer las cadenas de suministro. Lacouture advirtió que el texto deberá precisar cómo se relacionan ambos instrumentos y asegurar la coherencia de sus obligaciones.
Por ahora, no existe un texto público que permita identificar compromisos sectoriales definitivos. Sí se conocen asuntos señalados por USTR en su informe de barreras comerciales: procedimientos aduaneros, requisitos para vehículos y alimentos, contratación pública, propiedad intelectual y servicios digitales, entre otros. Lacouture aclaró que esas observaciones son de la autoridad estadounidense y no equivalen a concesiones aceptadas por Colombia.
Desde la perspectiva empresarial, la prioridad es que cualquier compromiso facilite el comercio, tenga condiciones de cumplimiento claras y considere las capacidades y necesidades de los sectores involucrados. La evaluación, dijo, debe hacerse tanto para quienes exportan como para quienes importan insumos y producen en Colombia.
Uno de los puntos sensibles es el recargo del 12,5 %. Lacouture dijo que se podría pensar en una eventual disminución o alivio de ese cargo, lo que mejoraría las condiciones de competencia de las exportaciones afectadas. Recordó además que el 20,8 % de la canasta exportadora de Colombia se encuentra con arancel del 12,5 %, mientras que el 72,4 % entra al mercado de Estados Unidos con 0 %.
También señaló que habría oportunidades si se simplifican trámites y se reducen costos de operar entre ambos mercados. Pero advirtió que ese resultado requiere una decisión formal estadounidense y que la firma de un acuerdo no permite darlo por hecho.
Sin el texto, añadió, sería prematuro señalar sectores amenazados. No obstante, recomendó evaluar cuidadosamente los cambios en acceso agropecuario, requisitos sanitarios, datos y abastecimiento desde terceros países. La respuesta empresarial, según Lacouture, es pedir evaluación de impactos, transiciones viables y beneficios concretos que justifiquen los ajustes.
Estados Unidos, agregó, muestra disposición a avanzar y resolver asuntos comerciales pendientes. El comunicado de MinComercio del 20 de agosto recogió ese interés y el reconocimiento de avances en temas de larga data. Esa señal favorece el diálogo, aunque no permite anticipar condiciones ni resultados.
USTR publica diez ART: Malasia, Camboya, El Salvador, Guatemala, Argentina, Bangladés, Taiwán, Indonesia, Ecuador y Jordania. Colombia se sumaría a esa lista con un TLC ya vigente y con una relación comercial desarrollada, aunque con asuntos propios pendientes.
El punto de fondo es simple: si el acuerdo baja costos, reduce trabas y da reglas más claras, el capital encontrará mejores condiciones para asignarse. Si termina en más burocracia o en obligaciones poco transparentes, el mercado pagará el costo en menor competitividad y más incertidumbre. Los números primero. Capital busca reglas claras.



