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Banco de la República sube la tasa al 12,25% y exhibe una junta dividida por el costo del ajuste

La decisión buscó frenar una inflación aún alta, pero dejó al descubierto el temor de varios directores al impacto sobre crédito, inversión y empleo. Capital busca reglas claras, también en la política monetaria.
viernes 9 de octubre de 2026

La Junta Directiva del Banco de la República elevó la tasa de interés al 12,25% y dejó una votación fragmentada. Cuatro miembros respaldaron el incremento de 25 puntos básicos, dos propusieron mantenerla y otro pidió un ajuste de 50 puntos.

La decisión fue tomada en medio de dos diagnósticos opuestos sobre la economía colombiana. Para la mayoría, la inflación dejó de concentrarse en choques puntuales de oferta y sigue lejos de la meta de 3%. Para los disidentes, la tasa ya impone un costo alto sobre hogares y empresas, con efectos que todavía no se han trasladado por completo a la economía.

Las minutas de la reunión de octubre muestran que el banco central optó por reforzar la restricción monetaria. La inflación anual pasó de 6% en julio a 6,2% en agosto. Los alimentos subieron 6,1%, los precios regulados 6,8% y los servicios 7,2%.

La inflación básica, que excluye alimentos y regulados, llegó a 6,1% y marcó su nivel más alto desde junio de 2024. Además, la encuesta de septiembre ubicó la previsión de inflación para el cierre de 2026 en 6,8%, mientras la estimación a dos años bajó a 4%, todavía por encima de la meta.

En ese contexto, el director que planteó un aumento de 50 puntos básicos sostuvo que los riesgos siguen inclinándose al alza. Su argumento fue que una reacción más fuerte podría reducir la necesidad de mantener las tasas elevadas durante más tiempo.

La economía, por su parte, mostró señales mixtas. El producto interno bruto creció 3,4% en el segundo trimestre, impulsado por el consumo final y actividades terciarias como la administración pública y las artísticas. Pero el Índice de Seguimiento de la Economía avanzó apenas 1,1% en julio, frente al 3,5% de junio.

La industria manufacturera cayó 2,3% anual en julio, mientras las ventas reales del comercio minorista aumentaron 5,3%. Para la mayoría, el aumento de 22,3% en dólares de las importaciones apuntó a una demanda interna que crece por encima del PIB y amplía el desequilibrio externo.

Los directores que votaron por mantener la tasa dijeron que la política monetaria ya era altamente contractiva. Con una tasa de 12% en agosto y una inflación anual de 6,2%, calcularon una tasa de interés real cercana al 6%. También advirtieron que una parte del ajuste aún no llega a la economía por los rezagos de la política monetaria.

Uno de los directores planteó además que una mayor restricción monetaria, sumada a recortes de gasto en sectores que sostienen la inversión pública, podría contraer en exceso el producto, afectar el empleo y debilitar la acumulación de capital.

La lectura de fondo es clara. El Banco de la República eligió priorizar el control de precios, pero la junta dejó una señal incómoda para el mercado: no hay consenso sobre cuánto más debe apretarse el crédito para lograrlo.

Para hogares, empresas e inversionistas, el mensaje importa. Cuando el costo del dinero sube y la discusión interna sigue abierta, la capitalización productiva enfrenta más riesgo. Y si el ajuste fiscal se combina con tasas altas por más tiempo, la inversión privada tendrá menos espacio para sostener el crecimiento.

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