Monterrey, Nuevo León. Banco Afirme y Monibyte anunciaron oficialmente su alianza con el lanzamiento de la Tarjeta de Crédito Monibyte Afirme - Visa, una solución orientada a automatizar la gestión de gastos corporativos en el mercado mexicano. La presentación se realizó el 14 de julio en el Museo MARCO de Monterrey, con directivos de ambas organizaciones, clientes y aliados estratégicos.
La tarjeta forma parte de un ecosistema tecnológico que permite monitorear y controlar en tiempo real los gastos de los colaboradores, automatizar la captura y validación de comprobantes, integrar la información a sistemas contables y fortalecer el cumplimiento de políticas corporativas. La plataforma reemplaza procesos dispersos basados en hojas de cálculo, correos electrónicos y sistemas independientes.
Empresas que ya utilizan Monibyte han reportado ahorros anuales de hasta 360,000 dólares, resultado de la automatización de procesos y la eliminación de tareas administrativas repetitivas, según datos de la compañía.
Fundada en 2014, Monibyte opera en Costa Rica, Guatemala, Panamá, República Dominicana y ahora México, trabajando con más de 14 instituciones financieras en la región. Cuenta con más de 10,000 empresas activas y ha procesado más de 2.1 billones de dólares en transacciones.
«La combinación de una plataforma tecnológica probada con la solidez de Banco Afirme nos permite ofrecer a las empresas una solución integral para gestionar sus gastos con mayor control, eficiencia y visibilidad», afirmó Mario Hernández, CEO y Fundador de Impesa.
Banco Afirme, por su parte, tiene presencia en 26 estados de la República Mexicana a través de Afirme Grupo Financiero, que integra servicios bancarios, seguros, arrendamiento, factoraje y fondos de inversión, entre otros. El lanzamiento en Monterrey marca el inicio de una expansión nacional prevista por ambas compañías.
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Lectura editorial. Esta alianza ilustra con claridad lo que ocurre cuando la libre empresa encuentra el espacio para innovar: dos actores privados, sin subsidio ni mandato regulatorio, resuelven un problema real de productividad corporativa y lo convierten en un producto de mercado. El riesgo de fraude y el costo administrativo que genera la gestión manual de gastos son fricciones que drenan capital de trabajo; la automatización los convierte en flujo recuperable.
Mientras el aparato burocrático mexicano debate reformas que encarecen la nómina y complican la operación empresarial, casos como el de Monibyte y Afirme demuestran que la productividad no espera al Estado: la construye el sector privado, transacción a transacción.


