La Dirección de Aeropuertos (DAP) del Ministerio de Obras Públicas implementó una nueva tecnología de aproximación de precisión en el Aeródromo Balmaceda, en la Región de Aysén. Se trata del sistema ILS categoría II, que utilizará señales de radio de alta precisión para guiar a las aeronaves durante la aproximación a la pista cuando haya baja visibilidad, como niebla densa o tormentas.
Según el subsecretario de Obras Públicas, Nicolás Balmaceda, esta tecnología permitirá realizar aterrizajes con un alcance visual en pista de hasta 350 metros, lo que mejora el estándar disponible en el recinto. La autoridad agregó que el objetivo es disponer de una infraestructura «más segura, confiable y preparada para enfrentar las particulares condiciones meteorológicas de la Patagonia».
Con esta implementación, Balmaceda se convertirá en el único aeródromo de Chile con esta categoría y en uno de los cinco terminales aéreos del país dotados con tecnología avanzada para reducir el riesgo de cancelaciones, demoras o desvíos por condiciones meteorológicas adversas. De acuerdo con un análisis de la DAP incorporado al proyecto, el ILS CAT II permitirá elevar a 98,8% la disponibilidad operacional durante el trimestre abril-junio, uno de los periodos más exigentes del año.
El mismo análisis proyecta que entre julio y septiembre la disponibilidad podría alcanzar un 99,7%, mientras que durante el resto del año se situaría en torno al 100%. En otras palabras, el salto operativo busca blindar la conectividad aérea de una zona donde el clima puede castigar la regularidad de los vuelos y alterar la actividad económica local.
La iniciativa considera una inversión de $34.660 millones, destinados a adecuar la infraestructura aeroportuaria a la normativa vigente y a mejorar sus condiciones operacionales y de seguridad. Las obras contemplan la normalización de la pista, el desplazamiento de su umbral en 300 metros hacia el oriente y la habilitación de nuevas áreas de seguridad.
Además, el proyecto incorpora la extensión de la calle de rodaje Alfa, obras de drenaje de aguas lluvias, reubicación de sistemas meteorológicos y nuevos sistemas de luces de aproximación. También se puso recientemente en servicio el nuevo terminal de pasajeros del aeródromo.
Los números primero. Cuando una infraestructura crítica reduce cancelaciones, demoras y desvíos, gana el usuario y también la productividad de la región. Capital busca reglas claras, pero también obras que funcionen: aquí el gasto público se justifica si entrega mayor certeza a pasajeros, aerolíneas y comunidades que dependen del acceso aéreo.
El mercado ya votó por más confiabilidad operativa. En una Patagonia donde el clima impone riesgo país logístico, una mejor plataforma aeroportuaria no es un lujo: es una condición para el retorno de la inversión, la continuidad de servicios y el flujo de personas y carga.


