Apple presentó una demanda contra OpenAI y dos de sus antiguos empleados ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de California. La compañía de Cupertino acusa a Chang Liu, exingeniero sénior de sistemas eléctricos, y a Tang Yew Tan, exvicepresidente de diseño de producto del iPhone y el Apple Watch, de apropiarse indebidamente de información confidencial relacionada con el desarrollo de hardware.
Las entidades demandadas incluyen OpenAI Foundation, OpenAI Group PBC e io Products. Los señalamientos constituyen alegaciones de la parte demandante y deberán ser evaluados durante el proceso judicial.
Los cargos contra cada demandado
Según la demanda, Chang Liu no habría devuelto un ordenador portátil propiedad de Apple tras abandonar su puesto. La empresa sostiene que Liu aprovechó posteriormente un fallo en el sistema de autenticación para acceder a la red interna y descargar «decenas de archivos confidenciales relacionados con el hardware».
Tang Yew Tan, por su parte, habría utilizado de manera sistemática información interna para beneficiar a OpenAI. Según la denuncia, antes de dejar la compañía se habría enviado por correo electrónico datos relacionados con proveedores y resúmenes internos sobre la industria.
El contexto: OpenAI apunta al hardware
El conflicto se produce mientras OpenAI busca ampliar su negocio más allá del software y los modelos de inteligencia artificial. La compañía adquirió io Products, la empresa fundada por Jony Ive —histórico exjefe de diseño de Apple—, en una operación valorada en 6.500 millones de dólares. Ive no figura entre los demandados.
La incorporación de io Products reforzó las expectativas sobre la posible entrada de OpenAI en el mercado del hardware, un sector donde la experiencia en diseño, fabricación y cadenas de suministro resulta determinante.
Una relación que se tensó
La demanda representa una escalada notable. En 2024, Apple anunció la integración de ChatGPT en sus dispositivos, permitiendo que Siri recurriera al chatbot para responder determinadas consultas. Sin embargo, según información atribuida por Reuters a fuentes cercanas al asunto, OpenAI también habría estudiado posibles acciones legales contra Apple desde mayo, entre ellas una notificación por supuesto incumplimiento contractual.
La lectura de Ágora Capital
Este litigio ilustra una tensión estructural del ecosistema tecnológico: cuando el talento migra entre competidores, los activos más valiosos —diseños, procesos, inteligencia de cadena de suministro— viajan con él. La propiedad intelectual es capital; su protección, la base de cualquier incentivo para invertir en investigación y desarrollo.
El mercado ya tiene su veredicto provisional: la carrera por el hardware de inteligencia artificial es lo suficientemente rentable como para que dos empresas que colaboraban en 2024 se enfrenten hoy ante un tribunal federal. Capital busca reglas claras, y este proceso pondrá a prueba precisamente eso.



