Los números primero. Grupo Alpina cerró el primer semestre de 2025 con ventas cercanas a $1,95 billones y un crecimiento del Ebitda de alrededor del 22,3%, según declaraciones de su presidente, Ernesto Fajardo, a El Colombiano. Con ese ritmo, la compañía proyecta ingresos cercanos a los $4 billones al cierre de 2026.
El plan de inversiones para este año asciende a $300.000 millones, frente a los $110.000 millones del año anterior. Una parte significativa se destina al fortalecimiento de la estrategia de nutrición avanzada, que incluye el Instituto Alpina y CEDAN, dos organizaciones que suman cerca de 60 personas dedicadas a innovación y desarrollo de productos nutricionales.
La diversificación internacional es el cambio estructural más relevante del grupo. Alpina Colombia, que antes representaba entre el 85% y el 90% de las ventas totales, hoy concentra cerca del 60%. El 40% restante proviene de operaciones en el exterior, lideradas por Clover Sonoma —adquirida hace cuatro años y medio—, que este año facturará entre US$280 millones y US$290 millones, y por Ecuador, con ingresos de entre US$65 millones y US$67 millones.
Fajardo advirtió que la revaluación del peso colombiano —que pasó de cerca de $3.800 por dólar a inicios del año a alrededor de $3.200 recientemente— afecta la consolidación contable de los resultados. A tasa de cambio constante, el crecimiento en ventas estaría más cerca del 15% y el del Ebitda superaría el 20%.
En materia de estructura accionaria, Alpina completó este año la adquisición del 30% restante de Boydor, empresa de alimentos para usos médicos especiales, que ahora pertenece al 100% al grupo. En el caso de Clover Sonoma, aún resta adquirir un 30% adicional, operación que se espera concretar hacia finales de este año o comienzos del próximo.
En cuanto a la composición de ingresos, alrededor del 25% proviene de leche como categoría, cerca del 65% de derivados lácteos como yogures y quesos, y el porcentaje restante de soluciones de nutrición avanzada.
La lectura de Ágora Capital. El caso Alpina ilustra con precisión lo que el capital hace cuando encuentra reglas claras y horizonte de largo plazo: se mueve, se diversifica y genera valor. Una empresa colombiana que cuadruplicó su exposición internacional en menos de cinco años, con adquisiciones que hoy generan ingresos en dólares, es exactamente el tipo de libre empresa que Colombia necesita para compensar la incertidumbre regulatoria del entorno actual.
La señal más relevante no es el tamaño de la inversión —$300.000 millones en un solo año—, sino su dirección: nutrición, innovación y mercados externos. Cuando el sector privado invierte hacia afuera mientras el aparato estatal presiona hacia adentro, el mensaje al mercado es inequívoco. Capital busca reglas claras, y Alpina, al menos, ya sabe dónde encontrarlas.


