Aerolíneas Argentinas firmó esta semana dos contratos de leasing en la Feria Internacional de Farnborough, en las afueras de Londres, para incorporar 14 aeronaves entre 2028 y 2031: 6 Airbus A330neo con el lessor Avolon y 8 Boeing 737 MAX 10 con ACG. El plan completo prevé sumar 20 aviones, incluyendo 6 Boeing 737 MAX 8 —dos ya contratados y cuatro aún en negociación— en lo que la compañía describe como la renovación de flota más ambiciosa de la última década.
El programa, denominado Plan de Flota 2027-2031, modernizará el 25% de la flota total y el 60% de los aviones de largo alcance, y añadirá un 10% a la oferta de asientos manteniendo el parque en 84 aeronaves. Las primeras entregas llegarán en 2027 con un Boeing 737 MAX 8; los A330neo comenzarán a incorporarse en el primer semestre de 2028, configurados con 291 asientos distribuidos en clases Business, Premium Economy y Economy.
Fabián Lombardo, presidente de la empresa, firmó los contratos en Farnborough y atribuyó el avance a un «cambio cultural» en la gestión. «Invertir en una nueva generación de flota es posible porque primero logramos recuperar la solidez económica de Aerolíneas», declaró al medio Infobae. La financiación del plan se realizará íntegramente con recursos propios, resultado de los superávits operativos de 2024 y 2025, períodos en los que la empresa no recurrió a transferencias del Estado, según indicó la compañía.
En 2024, Aerolíneas registró un resultado operativo positivo de USD 56,6 millones, el primero desde la nacionalización, según estados contables auditados por KPMG. Para 2025, la empresa reporta un resultado operativo de USD 120,7 millones —que incluye por primera vez un patrimonio neto positivo—, aunque esas cifras aún no son oficiales: los estados contables deben ser aprobados por la Asamblea de Accionistas a comienzos de agosto, si bien ya cuentan con el aval de la auditora y la AGN.
Desde fines de 2023, la dotación se redujo un 17,6%, al pasar de 11.900 a 9.800 empleados; se cancelaron rutas deficitarias y se renegociaron contratos con proveedores. Desde julio de 2024, la empresa paga los sueldos con recursos propios.
Paul Geaney, presidente y CCO de Avolon, señaló que los A330neo ofrecen «una sólida propuesta económica, flexibilidad operativa y una experiencia superior para los pasajeros». Thomas Baker, director ejecutivo de ACG, destacó que el Boeing 737-10 aporta «mayor eficiencia de combustible y rentabilidad mejorada» para rutas de alta demanda.
Sobre la privatización, Lombardo reconoció que no existe hoy ningún proyecto legislativo vigente, pero afirmó que están «construyendo una Aerolíneas Argentinas ordenada, eficiente y atractiva para cualquier escenario futuro».
Los números hablan por sí solos: cuando el aparato estatal deja de absorber recursos y la gestión opera con disciplina de mercado, el capital responde. Que lessors globales como Avolon, ACG y AerCap estén dispuestos a colocar 14 aviones firmados —y potencialmente 20— en una aerolínea que hasta hace poco dependía de transferencias públicas es la señal más elocuente de que la recuperación tiene credibilidad internacional. El debate sobre la privatización quedó en suspenso, pero la lógica del libre mercado ya está operando dentro de la empresa: sin subsidios, con superávit y con contratos que el mercado valida. Esa es, en definitiva, la única forma sostenible de construir una aerolínea competitiva.


