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Un gerente general puede ganar $24,1 millones al mes en Colombia, según guía salarial 2026

La brecha entre la alta gerencia y el mecánico de motos —casi diez veces— expone cuánto pesa el mérito y la escasez de talento en el mercado laboral colombiano.
Imagen ilustrativa
sábado 5 de septiembre de 2026

Los números primero. La Guía Salarial Buk 2026 ubicó al gerente general como el cargo mejor pagado de Colombia, con una remuneración media de $24,1 millones mensuales. Le siguen el presidente de directorio, con $22.762.000, y el gerente de investigación, desarrollo e innovación, con $18.752.000.

El informe, elaborado con datos de 212 cargos organizados en 12 áreas —ocho transversales y cuatro industriales—, usó un modelo de inteligencia artificial para homologar 270.000 denominaciones distintas de puestos de trabajo bajo la Clasificación Única de Ocupaciones para Colombia (CUOC).

En el otro extremo de la tabla aparece el mecánico de motocicletas, con $2.398.000, apenas por encima del salario mínimo mensual de 2026, fijado en dos millones de pesos. El piloto comercial, en cambio, puede llegar a $11.518.000. La distancia entre ambos extremos —casi diez veces— retrata sin rodeos qué remunera hoy el mercado colombiano: escasez de talento, responsabilidad y capacidad de generar retorno para la empresa.

La muestra combina distintos tamaños de empresa —39% pequeñas, 37% medianas y 24% grandes— y sectores donde predominan Servicios, Comercio, Tecnología y Salud. Buk utilizó los percentiles P25, P50 y P75 para evitar la trampa del promedio: la mediana (P50) divide la muestra exactamente a la mitad entre quienes ganan más y quienes ganan menos.

Un dato incomoda al relato de la negociación colectiva formal: solo el 47% de las empresas colombianas dice tener una política formal de revisión salarial, la cifra más baja de la región. Sin embargo, el 90% ajusta los sueldos por inflación, la proporción más alta entre los países analizados. Es decir, donde falta la burocracia de la revisión periódica, el mecanismo de mercado —el costo de vida— termina imponiendo el ajuste igual.

Esa combinación se traduce, según Buk, en el mayor porcentaje de trabajadores satisfechos con su salario de la región, aunque también una de las tasas más bajas de solicitudes de aumento exitosas. Para 6 de cada 10 colombianos, el salario sigue siendo el factor más importante al elegir un empleo, por encima de otras condiciones laborales.

El mercado ya votó: paga más quien retiene talento escaso y castiga con salarios bajos a los oficios de alta rotación y baja especialización, como el mecánico de motos frente al piloto comercial. La ausencia de políticas formales de revisión salarial en más de la mitad de las empresas no es necesariamente una falla; puede ser también señal de que el ajuste por inflación —más extendido en Colombia que en el resto de la región— ya cumple esa función sin intervención adicional.

El verdadero problema estructural, apenas mencionado al margen del informe, sigue siendo otro: la informalidad y la escasez de vacantes que dejan a una parte de la fuerza laboral colombiana fuera de este mapa de bandas salariales. Ahí, y no en la regulación de sueldos formales, está el terreno donde la productividad y la libre empresa tienen más espacio para crear empleo de calidad.

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