Los mercados globales cerraron el 13 de julio con pérdidas generalizadas tras el anuncio del presidente Donald Trump de restablecer el bloqueo naval al estrecho de Ormuz, la arteria por la que transita más del 20% del crudo mundial e Irán ejerce influencia directa.
Trump lo explicó en su red Truth Social con precisión quirúrgica: «Estamos restableciendo el BLOQUEO A IRANÍ, llamado así porque solo impide la entrada o salida de barcos o clientes de Irán». La declaración llegó días después de que ambas partes intercambiaran ataques durante el fin de semana entre zonas de Irán y posiciones estadounidenses en la región.
La reacción fue inmediata. El Nasdaq lideró el retroceso en Wall Street con una caída de 1,55%; el S&P 500 cedió 0,79% y el Dow Jones retrocedió 0,26%. El desempeño del sector de inteligencia artificial también pesó sobre la jornada, según consigna la fuente.
Santiago no fue la excepción. El Ipsa, principal índice bursátil de Chile, perdió los 11.000 puntos que había recuperado apenas el jueves anterior y cerró en 10.928,26 unidades, una caída de 1,16% que constituyó su mayor retroceso diario desde el 23 de junio pasado (-1,21%). El índice interrumpió así dos jornadas consecutivas de avances en las que había acumulado cerca de 1%.
Desde Renta4 sintetizaron el ánimo de la jornada: «Nuevamente retoma el protagonismo el conflicto en el Medio Oriente entre EE.UU. e Irán, donde han recrudecido los ataques recíprocos».
El tipo de cambio en Chile acompañó el movimiento global hacia activos refugio. El dólar subió $9,40 frente al cierre previo y llegó a $933 la unidad, cerca de su máximo en siete meses —el nivel más alto desde el inicio del conflicto fue $935—. Sebastián Moncada, senior account manager de XTB, lo resumió así: «El conflicto renovado hizo que los mercados globales buscaran refugio en el dólar, que se fortaleció en todo el mundo».
La semana que comienza añade más variables: el martes se publica el dato de inflación en Estados Unidos, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, comparece ante el Congreso, y arrancan los reportes trimestrales de los grandes bancos estadounidenses y Netflix.
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Lo que los números confirman es simple: cuando el riesgo geopolítico escala, el capital abandona los mercados emergentes y los activos de mayor riesgo sin pedir permiso. Chile, con una economía abierta y altamente dependiente del precio de las materias primas, siente ese movimiento antes que muchos. La decisión de Trump de aplicar presión máxima sobre Irán puede encarecer el crudo y complicar el cuadro inflacionario global justo cuando la Reserva Federal calibra su próximo paso. Para los inversionistas en Santiago, la lección es la de siempre: la estabilidad jurídica y la previsibilidad de reglas son el mejor amortiguador cuando el mundo se pone nervioso. Sin ellas, cada sacudida externa golpea el doble.

