Santander no se mueve por narrativas; se mueve por márgenes y costo de riesgo. El director general global del grupo, Héctor Grisi, lo dejó en claro durante la conferencia con analistas e inversionistas para presentar los resultados del segundo trimestre de 2026: el banco incrementará el capital destinado a empresas medianas y Pymes en México porque los números justifican la apuesta.
«México es una oportunidad y nos verán invirtiendo capital en algunos segmentos del mercado. Veo una gran oportunidad en las empresas medianas y en las Pymes», afirmó Grisi.
La estrategia no es de volumen sino de selección. El ejecutivo subrayó que Santander evalúa de forma permanente el comportamiento del mercado antes de ampliar exposición: «Somos muy disciplinados en la forma en que desplegamos capital. Si vemos que los márgenes se estrechan o que hay un segmento que no nos gusta, simplemente no asignamos capital».
En términos de producto, el banco apunta a crédito automotriz, hipotecario y de nómina, mientras mantiene cautela en tarjetas y préstamos personales por el mayor costo de riesgo. La apertura hacia esos segmentos más volátiles dependerá, según Grisi, de que el mercado laboral conserve su fortaleza, y aun así el banco priorizaría clientes con los que ya mantiene relación comercial.
El directivo también destacó que la transformación operativa del grupo ha fortalecido la captación de depósitos transaccionales y mejorado el costo de fondeo en México, lo que ha contribuido a una expansión de márgenes en el país.
Sobre el T-MEC, Grisi anticipó negociaciones complejas en las próximas semanas, pero descartó el riesgo de cancelación. Recordó que el propio mecanismo del tratado permite su renovación automática por un año si las partes no alcanzan acuerdo durante la revisión. «Veo negociaciones difíciles, pero creo que llegarán a un acuerdo. México necesita a Estados Unidos tanto como Estados Unidos necesita a México», sostuvo.
El argumento es de interdependencia productiva: la economía estadounidense requiere la capacidad manufacturera y los costos laborales competitivos de México, mientras el país depende del mercado del norte como destino de exportaciones. Ambas naciones, razonó Grisi, tienen incentivos para preservar el acuerdo.
Tras una visita reciente a México, el directivo observó una mejora en la actividad económica y aseguró que el consumo comienza a recuperarse. Anticipó un mejor desempeño de la economía mexicana durante la segunda mitad de 2026, aunque reconoció que el proceso de negociación del T-MEC seguirá generando incertidumbre.
Los números primero: cuando un banco de escala global con mandato de retorno ajustado por riesgo decide crecer cartera en México, el mensaje al mercado es más elocuente que cualquier declaración oficial. Santander no apuesta por el discurso del gobierno; apuesta por la capacidad de pago de la clase media y el empresariado mediano. El riesgo real no está en la solidez del sector privado mexicano, sino en la incertidumbre regulatoria y en una renegociación del T-MEC que el aparato estatal ha manejado con opacidad. Si la libre empresa y el marco jurídico aguantan, el capital seguirá encontrando el camino.

