El índice S&P Merval cerró este viernes 31 de julio con una baja del 0,41%, hasta las 3.291.322,63 unidades. El índice general S&P BYMA, en cambio, avanzó 0,05%, a 139.275.303,09 puntos. Una jornada mixta en renta variable, pero con un dato que concentra la atención de los operadores: el riesgo país de Argentina bajó a 430 puntos básicos.
Ese nivel de riesgo soberano, medido sobre los títulos en dólares, es la métrica que los mercados internacionales usan para calibrar el costo de financiamiento del país. Cada punto que cede abre un milímetro más la puerta al crédito externo y reduce la tasa que enfrentaría cualquier emisión futura. Los bonos soberanos en dólares operaron con retrocesos de hasta 0,3% en la rueda, pero la tendencia de fondo en el riesgo país sigue siendo descendente.
Entre las acciones líderes, las mayores caídas correspondieron a Supervielle (-3,84%), BBVA Argentina (-2,63%) y Cresud (-2,21%). En el lado positivo, Transportadora de Gas del Sur subió 2,44% e YPF avanzó 2,05%. La rotación sectorial dentro del Merval muestra que el capital busca exposición a energía y transporte de hidrocarburos, sectores con flujo en dólares y menor sensibilidad al ciclo doméstico.
En el mercado cambiario, el dólar oficial se mantuvo en 1.510 pesos para la venta al público en el Banco Nación, mientras que en la plaza mayorista continuó a 1.485 pesos. El tipo de cambio paralelo o «blue» bajó 5 pesos, hasta 1.560 pesos para la venta. El dólar «contado con liquidación» (CCL) subió 1,20%, a 1.576,04 pesos, y el «dólar MEP» avanzó 0,60%, a 1.517 pesos.
La brecha entre el dólar oficial (1.510) y el CCL (1.576,04) se mantiene en torno al 4,4%, un diferencial históricamente estrecho para los estándares argentinos. Esa compresión refleja la combinación de acumulación de reservas, ancla cambiaria y mayor confianza en la sostenibilidad del programa económico.
Desde Ágora Capital, la lectura es directa: un riesgo país en 430 puntos básicos no se construye con retórica, se construye con cuentas ordenadas y señales consistentes al sector privado. La corrección del Merval en la rueda es ruido frente a esa señal estructural. Cuando el aparato estatal deja de ser la principal fuente de incertidumbre, el capital encuentra su propio camino. El mercado ya votó: la dirección importa más que la velocidad.

