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Remesas a México suman 30,759 mdd en el primer semestre y crecen 3.1%, pero el ritmo es el más bajo desde 2015

El flujo se recupera tras la caída de 5.0% en el mismo período de 2025, aunque cuatro de los seis meses registraron variaciones mensuales negativas. El envío promedio subió a 405 dólares.
Imagen ilustrativa
lunes 3 de agosto de 2026

El ingreso de remesas a México alcanzó 30,759 millones de dólares en el primer semestre de 2026, el segundo monto más alto desde que Banco de México (Banxico) lleva registro a partir de 1995, con un alza anual de 3.1%, según datos publicados este lunes por el banco central.

El resultado es, sin embargo, el más bajo en términos de variación acumulada desde 2015 —considerando únicamente semestres con crecimiento positivo—, lo que matiza el optimismo del titular. Un año antes, en el mismo período de 2025, las remesas habían caído 5.0%, de modo que el rebote actual parte de una base deprimida.

Menos transacciones, envíos más grandes

Detrás del monto global hay una dinámica que merece atención: el flujo se sostuvo en 75,971 millones de transacciones, pero el número de envíos cayó 1.8% anual. Lo que compensó esa merma fue el tamaño del giro promedio, que creció 5.0% hasta los 405 dólares por operación. Menos remitentes enviando más dinero cada vez es una señal de concentración, no de expansión del universo de migrantes activos.

En junio, las remesas sumaron 5,472 millones de dólares, un avance anual de 4.2%, aunque Banxico lo calificó como el menor dinamismo mensual desde junio de 2019 —sin contar la caída de 15.6% registrada en ese mismo mes de 2025—. A tasa mensual, junio retrocedió 2.5% tras el rebote de mayo, y cuatro de los seis meses del semestre cerraron en terreno negativo.

Efectivo frente a cuenta

El 53.3% del total —16,255 millones de dólares— llegó como depósito a cuenta, mientras que el 46.7% restante —14,260 millones— se cobró en efectivo. La mayor bancarización del flujo facilita la trazabilidad y reduce fricciones, aunque la dependencia del efectivo sigue siendo relevante para millones de hogares receptores.

En el acumulado de doce meses —de julio de 2025 a junio de 2026— el flujo total fue de 63,389 millones de dólares, por encima de los 63,171 millones del período cerrado en mayo.

Respecto a los egresos, los residentes en México enviaron al exterior 107 millones de dólares en junio, con 251,000 operaciones y un promedio de 426 dólares por envío. El acumulado semestral de egresos fue de 627 millones de dólares, 6.7% más que los 588 millones del primer semestre de 2025.

Lectura de Ágora Capital

Las remesas son hoy el principal flujo de divisas hacia México, y su comportamiento refleja, más que ningún otro indicador, la salud económica de la diáspora y la confianza —o la falta de ella— en el peso. Que el crecimiento sea el más lento en una década, en un contexto de menor número de transacciones, sugiere que la base de migrantes activos no se amplía y que el alza del promedio responde más a la depreciación cambiaria que a mejoras salariales estructurales.

El aparato estatal mexicano recibe este flujo como si fuera un logro propio, pero las remesas son capital privado generado por el trabajo de millones de personas fuera del país, sin intervención del gobierno. La pregunta relevante no es cuánto entra, sino cuánto de ese dinero se canaliza hacia inversión productiva en lugar de consumo de subsistencia —una respuesta que depende, en última instancia, de las reglas que el Estado ofrezca a quienes deciden quedarse.

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