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Reforma fiscal pendiente: empresas mexicanas pagan ISR sobre ingresos que aún no cobraron

Un análisis de Coparmex plantea extender el modelo de flujo de efectivo —ya vigente en IVA e ISR de personas físicas— a todas las personas morales del régimen general, con el argumento de que el sistema actual castiga la liquidez y desincentiva la inversión.
Imagen ilustrativa
sábado 11 de julio de 2026

El sistema del Impuesto sobre la Renta para personas morales en México opera, en muchos casos, bajo una lógica de décadas: obliga a pagar ISR sobre ingresos que aún no han sido cobrados. Así lo plantea un análisis publicado bajo la firma #OpinionCoparmex en El Financiero.

El argumento central es directo. Cuando una empresa emite una factura pero su cliente no ha pagado, el fisco ya exige el impuesto. La empresa debe entonces recurrir a crédito bancario o descapitalizar su operación para cumplir con el SAT. Al mismo tiempo, el comprador puede deducir una factura que todavía no liquidó, lo que genera una asimetría que favorece al deudor y castiga al acreedor.

El precedente del IVA

El análisis recuerda que hasta el año 2002 el IVA se pagaba desde la emisión de la factura, aunque el cliente no hubiera desembolsado un peso. A partir de 2003 eso cambió: el impuesto se paga cuando el dinero efectivamente se cobra. Según el texto, los resultados fueron positivos —mayor justicia, mejor recaudación y cumplimiento más sencillo—. El ISR de personas físicas y algunos regímenes especiales de personas morales ya funcionan bajo esa misma lógica de flujo de efectivo. La pregunta que lanza Coparmex es por qué el régimen general no.

Qué cambiaría

Bajo un esquema de flujo de efectivo, la empresa pagaría ISR únicamente cuando recibiera el dinero de sus clientes. La contrapartida obligatoria: los compradores solo podrían deducir la factura una vez que la hubieran pagado. Eso crearía un incentivo directo para acortar los plazos de pago, beneficiando especialmente a pequeñas y medianas empresas que hoy financian a sus grandes clientes sin saberlo.

Tecnología disponible

El texto señala que la infraestructura digital ya existe. Los CFDI y los complementos de pago permiten al SAT conocer con precisión cuándo una operación fue efectivamente cobrada, lo que haría fiscalizable y auditable el nuevo modelo. Incluso se menciona la posibilidad de estudiar la emisión de un solo comprobante al momento del pago.

El ángulo de la inversión

El argumento que más peso tiene para el capital es el de certidumbre. Según el análisis, todo inversionista acepta el riesgo de mercado, pero no debería enfrentar la incertidumbre de pagar impuestos antes de recuperar su inversión. Saber que el ISR se activa solo sobre ingresos reales reduce el riesgo operativo y mejora el cálculo de retorno de cualquier proyecto.

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Desde la perspectiva de Ágora Capital, la propuesta apunta a un principio elemental: el fisco no debería ser el primer acreedor de una empresa antes de que el mercado le haya pagado. El modelo actual transfiere riesgo privado al contribuyente y lo obliga a financiar al Estado con deuda. Una reforma de flujo de efectivo no reduce la carga fiscal —el propio análisis lo aclara— sino que la alinea con la capacidad real de pago.

En un momento en que México compite por inversión frente a economías con reglas más predecibles, la certeza fiscal es un activo que el aparato burocrático local todavía no ha sabido ofrecer. Capital busca reglas claras; este sería un paso concreto en esa dirección.

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