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PIMCO concentra el 26,8% de la deuda colombiana en manos extranjeras tras comprar $38,7 billones en un año

El fondo estadounidense explica el 86% del crecimiento offshore en TES; sin sus compras, el saldo extranjero habría caído $26,7 billones en el primer semestre de 2026. La dependencia de un solo gestor eleva el riesgo país.
Imagen ilustrativa
martes 28 de julio de 2026

Los números primero. PIMCO, la gestora estadounidense Pacific Investment Management Company, pasó de representar el 2,4% de la deuda pública colombiana en manos de extranjeros en junio de 2025 al 26,8% en junio de 2026. En términos absolutos, sus 95 vehículos de inversión con tenencias de TES suman $41,4 billones, según un informe de renta fija de Corficolombiana elaborado por el analista Felipe Espitia y el economista jefe Julio Romero.

El punto de partida fue diciembre de 2025, cuando el Ministerio de Hacienda le vendió directamente TES a PIMCO por $23 billones. La gestora no se detuvo ahí: entre enero y junio de 2026 compró $17,1 billones adicionales, mientras el resto de los fondos extranjeros redujo su exposición en $26,7 billones en ese mismo período.

Del incremento total de $44,9 billones en tenencias offshore entre junio de 2025 y junio de 2026, $38,7 billones —el 86%— corresponden únicamente a fondos administrados por PIMCO. Sin esa posición, el saldo de extranjeros en deuda colombiana habría caído, no crecido.

Al mismo tiempo, otros actores históricos del mercado de TES salieron. El fondo soberano noruego Norges Bank bajó su participación del 8,8% al 2,5% del total offshore; Franklin Templeton pasó del 3,5% al 1,7%. A esas salidas se sumó el cierre, a finales de mayo, de una operación de Total Return Swap (TRS): Citibank vendió $10,1 billones; Banco Santander, $6,2 billones; JP Morgan, $5,3 billones; BBVA, $4,6 billones; y BNP Paribas, $3,1 billones.

Corficolombiana advierte que la imagen de «regreso extranjero» a Colombia se sostiene únicamente por el peso de un solo comprador. «Cuando la demanda se concentra en un gestor, depende de sus decisiones internas de asignación de riesgo, y eso hace que el mercado quede más expuesto si esa entidad decide reducir su exposición», señala el informe. El análisis también alerta sobre los Non-Delivery Forwards (NDF): influyen en la formación de precios de los TES, pero «no representan una entrada real de capital extranjero al país».

En el corto plazo, la posición de PIMCO fue funcional para el Gobierno: ayudó a absorber las grandes subastas de deuda de 2026 y contribuyó a contener el episodio en que las tasas de los TES rozaron el 15% a finales de mayo, antes de que las expectativas de cambio político impulsaran una recuperación en los precios.

Desde la perspectiva de Ágora Capital, la lectura es menos tranquilizadora. Capital busca reglas claras, y lo que este episodio revela no es confianza estructural en Colombia sino la capacidad de un solo gestor global para maquillar el riesgo país de una economía cuyas finanzas públicas acumulan tensiones documentadas. La concentración en PIMCO no es señal de que el mercado haya votado a favor del modelo fiscal vigente; es, en todo caso, una apuesta táctica de un fondo con criterios propios de rotación. Si ese criterio cambia —por ajuste de riesgo, por lectura sobre emergentes o por simple decisión de portafolio— no existe hoy ningún actor de tamaño comparable listo para reemplazarlo. Esa fragilidad es el verdadero legado financiero que el aparato estatal actual le deja al próximo gobierno.

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