Los precios del crudo registraron el miércoles su mayor alza en una sola sesión desde mayo, impulsados por el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente. El ejército estadounidense atacó por segundo día consecutivo a Irán y revocó una exención que permitía a Teherán vender petróleo en los mercados internacionales, alegando ataques previos en el estrecho de Ormuz.
«Por orden del comandante en jefe, las fuerzas del Comando Central de Estados Unidos han comenzado a realizar ataques adicionales contra Irán para debilitar aún más su capacidad de amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz», informó el Comando Central a través de redes sociales. El mandatario estadounidense también señaló que el alto al fuego con Irán podría haber terminado.
En el pico de la jornada, los crudos marcadores llegaron a dispararse hasta 7%. Al cierre, el Brent subió 5.2%, a 78.02 dólares por barril; el West Texas Intermediate (WTI) avanzó 4.4%, a 73.52 dólares; y la Mezcla Mexicana repuntó 5.6%, a 68.64 dólares. Después del cierre, los avances se moderaban a 1.14% en el Brent y 1.12% en el WTI.
Hamad Hussain, economista de Capital Economics, advirtió que «el reciente intercambio de ataques militares en Oriente Medio respalda nuestra opinión de que los precios del petróleo serán volátiles en los próximos meses y experimentarán periodos de presión alcista». Henry Hoffman, cogestor de cartera del Catalyst Energy Infrastructure Fund, señaló a Bloomberg que «el estrecho de Ormuz nunca se reabrió del todo de forma normalizada» y alertó sobre posibles daños a la infraestructura regional con efectos de largo plazo.
Luis Gonzali, VP y codirector de Inversiones en Franklin Templeton, subrayó que las reservas de distintos países se encuentran en niveles mínimos y que los cargueros que salen del estrecho tardan entre tres y cuatro semanas en llegar a su destino, lo que mantiene la presión sobre el suministro.
El nerviosismo se extendió a los mercados financieros. En Wall Street, el Dow Jones cayó 1.09% y el S&P 500 retrocedió 0.28%, mientras el Nasdaq logró un avance marginal de 0.20%. En México, el S&P/BMV IPC y el FTSE-BIVA cedieron 0.10% cada uno. El peso mexicano cerró en 17.5533 unidades por dólar, una depreciación de 0.22%. Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, advirtió que nuevos episodios de especulación sobre alzas de tasas de la Reserva Federal, combinados con la aversión al riesgo geopolítico, podrían llevar el tipo de cambio hacia un canal de entre 17.80 y 18.00 pesos.
El mercado ya votó: cuando una ruta estratégica como Ormuz entra en disputa, el precio del crudo no espera resoluciones diplomáticas. La revocación de la exención petrolera iraní añade una variable de oferta que amplifica la volatilidad. Para economías como la mexicana, cuya Mezcla acumula el mayor rebote porcentual de los tres marcadores, el escenario es de doble filo: ingresos fiscales petroleros al alza en el corto plazo, pero presión inflacionaria y cambiaria que el aparato estatal difícilmente podrá neutralizar con instrumentos convencionales. Capital busca reglas claras, y Ormuz, por ahora, no las ofrece.

