Los precios del crudo se hundieron este lunes luego de que Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, declarara en el programa «Squawk Box» de CNBC que Washington y Teherán podrían alcanzar un acuerdo «hoy o mañana» para reabrir el Estrecho de Ormuz con libertad de movimiento para los buques comerciales.
«Estamos en conversaciones con los iraníes», afirmó Bessent. «Existe la posibilidad de que tengamos un acuerdo hoy o mañana para abrir el estrecho y avanzar hacia una posición más normalizada en este conflicto», agregó el funcionario, quien también descartó que Irán pudiera cobrar un peaje: «Sería libertad de movimiento».
La reacción del mercado fue inmediata. El barril Brent de referencia para Chile cedió 2,22% en Londres hasta los US$81,93, con un mínimo intradía de US$80,54. El crudo WTI, referencia para Estados Unidos, retrocedió 2,94% hasta US$77,93. Ambos contratos operan en sus niveles más bajos en tres semanas y acumulan una caída en torno al 13% en el último mes.
Bessent anticipó que la presión bajista se intensificará cuando comiencen a salir los cientos de buques actualmente atrapados en el Golfo Pérsico. «No es solo energía. Son fertilizantes, son productos refinados, son los distintos gases industriales», precisó. «Podríamos ver un gran movimiento de alivio a medida que esos precios bajen», añadió.
Las declaraciones del secretario del Tesoro llegan días después de que el presidente Donald Trump cancelara un ataque de gran escala contra Irán para dar espacio a las negociaciones orientadas a reabrir Ormuz.
Sin embargo, el propio Ministerio de Asuntos Exteriores iraní negó que existan negociaciones directas con Washington, señalando que su único canal activo es con Omán para gestionar el tránsito marítimo. Analistas de ING advirtieron que este patrón de avances y retrocesos ya se ha visto antes, dejando abierto un margen relevante para una nueva escalada si el acuerdo no se concreta.
Por el lado de la oferta, Lucas Santillan, analista de mercados de Capitaria, señaló que las exportaciones de crudo de EE.UU. cayeron a 3,66 millones de barriles diarios en julio, su nivel más bajo en ocho meses, «reflejo de que el mayor suministro de Medio Oriente tras el breve alto el fuego de junio ha restado demanda por crudo estadounidense».
Desde Ágora Capital, el cuadro tiene una lectura clara: la diplomacia activa de la administración Trump —con Bessent como interlocutor económico visible— está generando ya un dividendo concreto para los consumidores y las cadenas de suministro globales. Una caída sostenida del crudo equivale a un recorte de costos no legislado, sin gasto público adicional. El riesgo real es la contraparte: si Teherán utiliza la ambigüedad para ganar tiempo sin compromisos verificables, el rebote correctivo podría ser igual de violento. Capital busca reglas claras, y en el Estrecho de Ormuz aún no las hay.

