El peso mexicano se apreció un centavo frente al dólar este 3 de septiembre de 2026, según datos de Bloomberg, que ubican el tipo de cambio en 16.96 unidades por dólar, un centavo menos respecto al cierre del 2 de septiembre de 2026.
Los números primero: el movimiento ocurre en medio de un reacomodo en las apuestas sobre si la Reserva Federal subirá su tasa de referencia en la reunión de este mes. El gobernador de la Fed, Christopher Waller, señaló que la próxima decisión estará «fuertemente influida» por los datos de inflación de agosto, que se publicarán la próxima semana, aunque expresó cierto optimismo al notar señales de mejora en las presiones sobre los precios.
Un alza en la tasa de la Fed reduciría el diferencial con el Banco de México, lo que restaría atractivo al peso ante los inversionistas que operan estrategias de carry trade. Gabriela Siller, directora de análisis económico en Banco Base, explicó que el comportamiento del peso también responde a que «el rendimiento esperado de las posturas de carry trade se reduce ante una apreciación del yen japonés y la expectativa de mayores tasas de interés en ese país».
En el mercado minorista, Banamex informó que el dólar se vende en 17.41 pesos y se compra en 16.47 unidades en la sesión de este jueves. En el mercado de dinero, el bono estadounidense a 10 años rinde 4.39%, frente al 9.07% del bono mexicano al mismo plazo, un diferencial que sigue siendo el principal imán para el capital extranjero que entra a México vía deuda.
Entre las divisas más apreciadas del día destacan el yen japonés, con casi 2%; el rublo ruso, con 0.89%; la corona sueca, con 0.77%; el franco suizo, con 0.74%, y el peso chileno, también con 0.74%.
El mercado ya votó, y lo hizo sin esperar ninguna señal de Palacio Nacional. La apreciación del peso este jueves no responde a una política industrial ni a un anuncio de gasto público: depende de un cálculo de tasas que se decide en Washington y de flujos de carry trade que reaccionan al yen japonés. Es la fotografía exacta de una moneda emergente que vive del diferencial de tasas, no de fundamentos domésticos robustos.
Esa dependencia tiene un costo político incómodo para el oficialismo: mientras el Banco de México sostiene una tasa de 9.07% para retener capital golondrina, cualquier movimiento de la Fed —una institución fuera del control de México— puede borrar en semanas la calma cambiaria que el gobierno presenta como logro propio. Capital busca reglas claras, y las reglas que hoy sostienen al peso no se escriben en México, sino en el comité de la Reserva Federal.

