El peso mexicano opera este 10 de julio de 2026 con una apreciación de 0.31% frente al dólar, según datos de Bloomberg citados por El Financiero. El tipo de cambio se ubica en 17.49 unidades, cinco centavos menos que el cierre del jueves 9 de julio.
El movimiento responde a una disminución en la fortaleza del dólar que benefició a la mayoría de las divisas emergentes. El peso colombiano lidera las ganancias con 0.46%; le siguen el peso chileno con 0.35%, el yen japonés con 0.34%, el florín húngaro con 0.33% y el yuan chino con 0.23%.
En el mercado bancario, Banamex reportó un precio de venta del dólar en 17.95 pesos y un precio de compra de 16.95 unidades. En renta fija, el bono del Tesoro estadounidense a 10 años rinde 4.55%, mientras que su equivalente mexicano se mantiene en 9.06%.
El contexto geopolítico sumó volatilidad intradía. El presidente Donald Trump declaró que Estados Unidos considera que el alto el fuego con Irán ha terminado, lo que impulsó brevemente los precios del petróleo. Sin embargo, el crudo retomó su caída cuando Trump añadió que las conversaciones con Teherán continuarían, aliviando los temores de un regreso a una guerra total. «La tibia reacción del mercado bursátil ante la escalada de tensiones con Irán esta semana es una clara evidencia de que el mercado está dejando de lado las tensiones geopolíticas», afirmó Clark Bellin, de Bellwether Wealth.
En el frente local, el Inegi publicó este mismo viernes que la producción industrial en México registró una caída anual de 0.7% en mayo, arrastrada por retrocesos en construcción, manufactura, generación de energía y minería. Felipe Mendoza, analista de mercados en EBC Financial Group, señaló que «la divisa mexicana transita entre la resiliencia que otorgan sus sólidos fundamentos de captación de capital extranjero y la incertidumbre inherente a las fricciones de la agenda comercial», y advirtió que el comportamiento del peso durante la jornada estará condicionado por esa cifra de producción industrial.
Desde Ágora Capital, el dato de producción industrial es el que más incomoda. Una caída en manufactura, construcción y energía no es ruido estadístico: es la señal de que el aparato productivo mexicano enfrenta fricciones reales, más allá del tipo de cambio. El peso puede ganar terreno en una jornada favorable para emergentes, pero el capital extranjero que hoy sostiene la divisa exige, tarde o temprano, números industriales que justifiquen la apuesta. Sin reformas que despejen el costo regulatorio y energético, la resiliencia cambiaria tiene fecha de vencimiento.

