Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán acordaron el domingo, en una reunión celebrada en línea, incrementar la producción conjunta de petróleo en 188.000 barriles diarios a partir de septiembre. El comunicado oficial de la OPEP describe el movimiento como «un ajuste de la producción de 188.000 barriles diarios», en línea con los aumentos aplicados en meses anteriores.
El mercado esperaba la decisión. Los analistas consultados por medios especializados coinciden en que el incremento era el paso lógico para completar la retirada del segundo de los tres paquetes de recortes que la organización introdujo entre finales de 2022 y 2023, cuando la caída de precios llevó al cartel a reducir la producción total en casi seis millones de barriles al día.
El cuello de botella sigue siendo Ormuz
El impacto práctico del aumento, sin embargo, es limitado mientras el estrecho de Ormuz permanezca bajo restricción de facto por parte de Irán en el marco de la guerra en Oriente Medio. Jorge León, analista de Rystad Energy, fue directo: «La decisión de hoy cambia poco a corto plazo, ya que Ormuz sigue estando restringido. El verdadero impacto en el mercado se producirá cuando se reanuden los flujos normales de exportación».
Un memorando de entendimiento firmado en junio entre Estados Unidos y la república islámica generó un breve repunte del tráfico marítimo, pero no ha bastado para normalizar el paso. Los países del Golfo, principales beneficiarios del alza de cuotas, siguen sin poder trasladar el petróleo adicional a los mercados internacionales.
Capacidad real por debajo del objetivo
Otro factor que reduce el alcance del anuncio es estructural. Giovanni Staunovo, analista de UBS, señala que muchos miembros del grupo «no pueden producir tanto petróleo como permiten sus objetivos oficiales debido a una disminución de la capacidad de producción». Subir el techo, en esos casos, no equivale a subir la oferta.
Rusia ilustra el problema: sus ataques con drones ucranianos contra infraestructura petrolera han dejado la producción rondando los nueve millones de barriles diarios frente a un objetivo de 9,8 millones.
Pausa en el cuarto trimestre
Con la retirada del segundo paquete completada, León anticipa que la OPEP+ tiene «pocos incentivos para precipitarse a introducir nuevos cambios en el suministro» y apunta a una pausa en el cuarto trimestre mientras el grupo prepara las negociaciones sobre cuotas de 2027. «Por ahora, la situación geopolítica está enmascarando la magnitud del aumento de la oferta», añadió.
Emiratos Árabes Unidos, que abandonó el grupo el 1 de mayo, no participó en la decisión.
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La lectura de Ágora Capital es sencilla: la OPEP+ ha cumplido el trámite formal de retirar sus recortes, pero el mercado real de crudo sigue gobernado por la geopolítica, no por las cuotas. Mientras Ormuz permanezca bloqueado, el papel de Arabia Saudita o Irak como árbitros del precio global queda en suspenso. Para los consumidores industriales y las economías importadoras, el alivio en el costo energético depende menos de las decisiones del cartel que de la resolución del conflicto en Oriente Medio. Capital busca reglas claras; en este caso, las reglas las escribe Teherán.

