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Murió a los 92 años Juan Carlos Distéfano, pilar del arte argentino y el diseño gráfico moderno

El escultor, pintor y diseñador falleció esta mañana en Buenos Aires; su obra «Cabalgata» (1966) integra la colección del Malba tras una campaña que recaudó 260.000 dólares.
Imagen ilustrativa
sábado 25 de julio de 2026

Juan Carlos Distéfano falleció este viernes a los 92 años en Buenos Aires. La curadora María Teresa Constantin confirmó a La Nación que «se quedó dormido». Lo acompañaba su compañera de toda la vida, la escritora y dramaturga Griselda Gambaro, con quien tuvo dos hijos: Andrea y Lucas. Sus restos serán velados desde hoy a las 20 en Malabia 1662.

Nacido el 29 de agosto de 1933 en Villa Celina, Distéfano construyó una trayectoria que atravesó el diseño gráfico, la pintura y la escultura. «Yo comencé siendo un diseñador gráfico. Lo que yo quería hacer era pintura», declaró en vida. La arcilla, dijo en 2022, «nunca más la pude dejar por el placer que me da».

Del Di Tella a Venecia

A principios de los años 60, tras ganar un concurso de afiches organizado por la empresa Siam Di Tella, fue convocado para organizar y dirigir el Departamento de Diseño Gráfico del Instituto Torcuato Di Tella, el primer espacio del país donde se ejerció el diseño gráfico y editorial de manera profesional. Afiches producidos allí integran hoy colecciones como la del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Rubén Fontana, integrante de su equipo, lo recordó como alguien que «sabía mucho de las tecnologías de impresión» y que entendió desde el principio que «la letra, además de comunicar el sentido de la palabra, podía ser explotada en su forma».

En 1967 integró el envío argentino a la IX Bienal de San Pablo junto con Emilio Renart y David Lamelas. En 1976 realizó su primera muestra de escultura en la Galería Artemúltiple. Ese mismo año la dictadura militar prohibió y secuestró «Ganarse la muerte», novela de Gambaro; entre 1977 y 1979 la familia se exilió en Barcelona.

En 2015 representó al país en el Pabellón Argentino de la Bienal de Venecia, con un envío curado por Constantin. En 2021, ante un aplauso extendido en el Malba, una pintura suya pasó a integrar la colección del museo. «Yo trabajo con imágenes, no con ideas. Las imágenes no se discuten: se aceptan o no», dijo entonces.

«Cabalgata» y el mercado del arte

Su obra más emblemática, «Cabalgata» (1966), fue adquirida para donar al Malba por 260.000 dólares mediante una campaña especial de recaudación de fondos. La pieza marca el pasaje de la pintura a la escultura —incluye volúmenes tridimensionales— y desde 2023 se exhibe en la plataforma Google Arts & Culture. El Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó dos muestras individuales y una retrospectiva en 1998.

Distéfano también fue profesor de dibujo y escultura en la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova, y mantuvo junto a Rubén Fontana un estudio de diseño gráfico hasta 1976, cuando decidió abocarse de forma exclusiva a su obra plástica.

La partida de Distéfano cierra el ciclo de una generación que transformó la cultura visual argentina desde la libre empresa creativa, sin subsidios ideológicos: el Di Tella fue un laboratorio privado, y su obra encontró reconocimiento en el mercado internacional antes que en el aparato estatal. Que «Cabalgata» haya llegado al Malba gracias a donantes privados —no a compra pública— dice más sobre la vitalidad del mecenazgo civil que sobre la política cultural oficial. El arte que dura lo financia quien lo valora.

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