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Morgan Stanley, Barclays y JP Morgan coinciden: la continuidad política en 2027 frena la entrada de capital a Argentina

Tres gigantes de Wall Street y la City londinense identifican el riesgo electoral como el principal obstáculo para que los inversores aumenten su exposición a activos argentinos. Los fundamentos del programa de Milei resisten; la política, no tanto.
Imagen ilustrativa
viernes 17 de julio de 2026

Los números del programa económico de Javier Milei no son el problema. El problema es 2027.

Esa es la conclusión que Morgan Stanley extrajo de sus reuniones con grandes fondos de inversión en Londres la semana pasada, plasmada en un informe titulado «Argentina: nuestra visión optimista», bajo debate. El banco estadounidense detectó que la mayoría de sus interlocutores ya tiene posiciones en activos argentinos y estaría dispuesta a ampliarlas —pero solo si obtiene mayor certeza sobre la continuidad de una política macroeconómica prudente tras las próximas elecciones.

«Las preocupaciones sobre la continuidad de las políticas económicas son generalizadas», escribió Morgan Stanley. El banco, sin embargo, consideró ese escenario de cambio político como poco probable: proyecta que la recuperación se extenderá gradualmente a más sectores durante el segundo semestre de 2026, impulsada por la construcción, la mejora del salario real y la expansión del crédito.

Barclays aportó el contrapunto más incómodo. El gigante británico señaló que los sectores intensivos en empleo siguen rezagados frente al agro, la minería y las finanzas. Los datos son contundentes: la industria manufacturera cayó 8% interanual en el primer trimestre, la construcción permanece 13% por debajo de los niveles de comienzos de 2023 y el comercio minorista sigue 3% abajo. Excluyendo los sectores más dinámicos, la economía habría retrocedido 0,2% interanual en los primeros tres meses del año.

La asimetría sectorial tiene una traducción electoral directa. Según Barclays, la agricultura, la minería y las finanzas —los de mejor desempeño— representan apenas el 8% del empleo privado registrado, mientras que la industria, el comercio, la construcción y la hotelería concentran el 49%. Si el votante mediano pondera empleo y salario real, las elecciones de 2027 podrían volverse más competitivas.

Desde el ángulo financiero, JP Morgan calificó de «razonable» el programa presentado por el ministro Luis Caputo y estimó que permitirá construir un colchón cercano a US$3.700 millones durante 2026 para absorber episodios de volatilidad. Pero advirtió que la prueba real llega en 2027: el Tesoro deberá refinanciar un elevado volumen de vencimientos, comprar alrededor de US$5.000 millones al Banco Central para fortalecer reservas y mantener el acceso al mercado en pleno año electoral.

Morgan Stanley también valoró positivamente la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete, señalando que podría facilitar el avance de reformas pendientes —entre ellas la modificación de la Carta Orgánica del BCRA y la reforma política y electoral— y mejorar la coordinación entre los sectores que respaldan el programa.

En cuanto al frente cambiario, el banco sostuvo que el ingreso de divisas debería mantenerse sólido gracias a una cosecha récord y a un ritmo de liquidación de exportaciones aún inferior a sus patrones históricos, lo que respaldaría tanto al tipo de cambio como al programa de acumulación de reservas del Banco Central.

La lectura de Ágora Capital: el capital no es ideológico, pero sí es impaciente. Tres bancos de primer nivel, con carteras globales, están diciéndole al Gobierno algo muy preciso: el programa convence, la política inquieta. La recuperación desigual no es solo un dato macroeconómico; es el principal riesgo de financiamiento del país. Cada trimestre que los sectores intensivos en empleo sigan rezagados es un trimestre que alimenta la narrativa opositora y encarece el acceso al mercado. El ajuste fiscal fue la parte fácil. Ahora el reloj electoral corre en paralelo al cronograma de vencimientos.

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