El riesgo país elaborado por JP Morgan retrocedió 11 unidades este miércoles 22 de julio y se ubicó en 410 puntos básicos, un descenso de 2,6% respecto al cierre anterior de 421, según datos de Rava. El indicador se encuentra ahora a tan solo seis unidades del mínimo registrado durante la gestión de Javier Milei, alcanzado el viernes 10 de julio con 402 puntos.
El detonante inmediato fue el anuncio de Moody's Ratings, que elevó las calificaciones de emisor de largo plazo de Argentina —tanto en moneda local como extranjera— de Caa1 a B3, y mejoró la perspectiva de «estable» a «positiva». La decisión completa el movimiento que ya habían iniciado Fitch Ratings y S&P Global Ratings en los meses previos.
Tobias Sanchez, portfolio manager de Cocos, señaló que la decisión «no sorprende», dado que el mercado la venía anticipando y en buena parte ya estaba descontada. «Cuando las tres apuntan en la misma dirección, la señal deja de ser un dato aislado y pasa a ser tendencia», evaluó. Agregó que «la Argentina dejó de ser el país al borde del default y empieza a mostrar una mejora con bases más sólidas», aunque advirtió que «seguimos en deuda de riesgo y todavía lejos del grado de inversión». El equipo de Research de Puente coincidió en que no se espera «mucho ajuste tras esta noticia», dado que la revalorización a nivel B- ya se había producido en su mayor parte tras las acciones previas de las otras dos calificadoras.
Los bonos soberanos acompañaron el movimiento: tanto los títulos bajo ley nacional como los Globales subieron hasta 0,4%, con el AE38D y el GD46D entre los más destacados. En la Bolsa de Nueva York, los ADR argentinos operaron en terreno positivo por segunda rueda consecutiva: Banco Supervielle avanzó 4,4%, Grupo Financiero Galicia 3,7% y Banco Macro 3,2%. Mercado Libre fue la excepción con una caída de 0,5%. El Merval porteño subió 2,2% y cotizó a 3.355.341,96 unidades, equivalente a US$2.146,91 al ajustar por el dólar contado con liquidación.
En el mercado cambiario, el dólar oficial mayorista sumó $3,19 y operó a $1.480,87, un nivel 19% por debajo del techo de la banda cambiaria fijada en $1.833,77. El tipo de cambio minorista se mantuvo estable por cuarta rueda consecutiva en $1.500 en el Banco Nación. El dólar blue avanzó $5 hasta $1.550 para la venta, un nivel que, según la fuente, no se registraba desde fines de octubre del año pasado.
Los números cuentan una historia que el mercado ya había comenzado a escribir antes del anuncio formal. Tres calificadoras en la misma dirección no es coincidencia: es la validación externa de un ajuste fiscal que redujo el riesgo soberano de manera medible. Para Ágora Capital, lo relevante no es la letra —B3 sigue siendo especulativa— sino la dirección y la velocidad del cambio. El capital internacional que hasta ahora tenía vedado el acceso a deuda argentina por restricciones de mandato empieza a tener margen para ingresar. Eso amplía la base de demanda y, con reglas más predecibles, reduce el costo de financiamiento para el sector privado. El ajuste duele mientras ocurre; los mercados empiezan a pagar por él.

