Las tres principales calificadoras de riesgo crediticio del mundo han revisado al alza su evaluación sobre Argentina en lo que va del año. Este miércoles fue el turno de Moody's, que elevó la perspectiva de pago de la deuda a más de un año de «estable» a «positiva», sumándose a las mejoras previas de Fitch Ratings y S&P Global Ratings.
El viceministro de Economía, José Luis Daza, calificó la decisión como «muy positiva para la Argentina» y sostuvo que el rumbo de la administración Milei «va hacia el lugar correcto». En declaraciones a Radio Mitre, fijó un objetivo concreto: «Al avanzar, el riesgo país debería bajar a 300 puntos base». El indicador ya había perforado los 400 puntos básicos —tocando un mínimo de 402— antes de repuntar.
En su comunicado, Moody's atribuyó la mejora al superávit fiscal sostenido, la desaceleración de la inflación y la continuidad del proceso de liberalización económica, factores que, según la calificadora, reforzaron la «credibilidad de las políticas» y redujeron la «volatilidad macroeconómica». La agencia también destacó una mejora significativa en la posición externa del país.
Daza subrayó que el impacto directo de la mejora se traduce en menor costo de crédito para el Gobierno, las empresas y la población, y que «hay una gran cantidad de proyectos de inversión que van a ser financiables». Citó además solicitudes de inversión por 140.000 millones de dólares que, según indicó, llegarían al país.
Sobre el deterioro del poder adquisitivo, el funcionario reconoció la dificultad pero afirmó que el Gobierno dirigió recursos a los sectores más pobres y que la pobreza bajó «más del 20%». «Es una tragedia ser pobre, pero evitamos que esto sea una catástrofe», sostuvo. Daza también situó el problema en perspectiva histórica: «Desde el 2010 que los salarios en la Argentina no crecen, el empleo y la producción industrial tampoco».
«De todo lo que dice Moody's, lo más importante es que esta vez es diferente. Consolida la validación del Fondo Monetario Internacional y de otros organismos internacionales», afirmó el viceministro.
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El mercado ya votó, y las calificadoras lo confirman por escrito. Cuando el Estado deja de gastar más de lo que recauda y el banco central deja de imprimir para cubrir el déficit, el riesgo país responde. La secuencia es simple: superávit fiscal, desinflación, credibilidad, crédito más barato y, en última instancia, inversión productiva. Argentina recorre ese camino después de más de una década de salarios estancados y capital fugado.
La brecha entre el objetivo de 300 puntos y el nivel actual es todavía significativa, y el ajuste tiene costos reales para la población. Pero la dirección importa. Capital busca reglas claras, y tres calificadoras independientes acaban de certificar que, por primera vez en mucho tiempo, Argentina parece tenerlas.

