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Mezcla mexicana de petróleo cotiza a 78,9 dólares por barril este lunes

Pemex publica el precio estimado de su crudo de exportación mientras la petrolera estatal concentra el 98,8% de la producción nacional, dejando apenas el 1,2% al sector privado.
Imagen ilustrativa
martes 21 de julio de 2026

La mezcla mexicana de petróleo crudo de exportación cerró este lunes 20 de julio en 78,9 dólares por barril, según el portal oficial de Petróleos Mexicanos (Pemex). El precio es un estimado calculado con las fórmulas de cotización por región geográfica y se actualiza diariamente con fines informativos.

México produce tres variedades de crudo clasificadas por densidad API. El Maya, de tipo pesado, representa el 54% de la producción y es el de mayor exportación; su bajo rendimiento en gasolinas se compensa con su uso como fuente de energía doméstica. El Istmo, crudo ligero, concentra el 33% y ofrece mayor rendimiento en gasolinas y destilados intermedios. El Olmeca, superligero con el 12% restante, se destina principalmente a lubricantes y petroquímicos.

En cuanto a volúmenes, Pemex reportó para 2020 una producción promedio de 1 millón 705 mil barriles diarios, cuatro mil barriles más que en 2019, rompiendo así una racha de 15 años consecutivos de caída. Ese mismo año, la empresa exportó un promedio de 140 mil barriles diarios de crudo ligero, según cifras de la Asociación de Bancos de México (ABM). La incorporación de campos nuevos que iniciaron desarrollo en el primer semestre de 2019 aportó 146,5 mil barriles diarios adicionales.

El dato más revelador del sector sigue siendo la concentración: durante 2020, Pemex aportó el 98,8% de la producción total de crudo del país, mientras que las empresas privadas apenas alcanzaron el 1,2% restante.

Los números describen una industria que, a diferencia de lo que ocurre en economías con marcos regulatorios abiertos, opera bajo un esquema de monopolio estatal casi absoluto. Con el capital privado confinado a un margen residual del 1,2%, la productividad del sector depende por completo de las decisiones del aparato gubernamental y del presupuesto que la burocracia le asigne a la empresa. La experiencia internacional muestra que donde el Estado deja espacio a la inversión privada, la producción responde con mayor eficiencia y menor costo para el contribuyente. Mientras Pemex concentre casi la totalidad del upstream, México seguirá dejando sobre la mesa tanto barriles como ingresos fiscales que un mercado más abierto podría generar.

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