La mezcla mexicana de petróleo cerró este viernes 7 de agosto en 72,9 dólares por barril, según el portal oficial de Petróleos Mexicanos (Pemex). El precio es un estimado publicado diariamente con fines informativos, calculado mediante fórmulas de precio por región geográfica.
México produce tres variedades de crudo clasificadas por densidad API: Maya (pesado), Istmo (ligero) y Olmeca (superligero). Según indicadores de Pemex, el 54% de la producción nacional corresponde a crudo pesado Maya, el 33% a Istmo y el 12% restante a Olmeca.
La mezcla Maya es la de mayor exportación y se utiliza como sustituta de las otras dos. Por ser un crudo pesado, ofrece menor rendimiento en gasolinas y diésel, pero es la principal fuente de energía para uso doméstico. El Istmo, al ser ligero, genera mayor rendimiento en gasolinas y destilados intermedios. La Olmeca, catalogada como extra ligera, se destina principalmente a lubricantes y petroquímicos.
En cuanto a producción, cifras de la Asociación de Bancos de México (ABM) indican que en 2020 Pemex exportó un promedio de 140 mil barriles diarios de crudo ligero, con una producción total de 1 millón 705 mil barriles diarios en ese año. Esa cifra superó en cuatro mil barriles diarios el promedio de 2019, rompiendo una racha de 15 años consecutivos de caída productiva.
En ese mismo año, Pemex aportó el 98,8% de la producción total de crudo del país, mientras que las empresas privadas representaron apenas el 1,2% restante. La incorporación de 146,5 mil barriles diarios provenientes de campos nuevos desarrollados en el primer semestre de 2019 contribuyó a ese repunte.
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Los números cuentan una historia que el aparato estatal mexicano prefiere no subrayar. Una participación privada de apenas 1,2% en la producción nacional no es un dato técnico neutro: es el resultado directo de años de política energética que concentró el sector en manos de Pemex y arrinconó a la libre empresa. Mientras otras economías de la región abren sus cuencas a la inversión privada para maximizar el retorno sobre reservas, México mantiene un modelo que hace recaer el riesgo —y el costo— sobre el contribuyente.
Con el crudo mexicano cotizando en torno a los 72,9 dólares, el margen existe. La pregunta que el mercado lleva años formulando es si ese flujo potencial alguna vez encontrará el camino fuera del monopolio estatal.

