Los trece conglomerados financieros que operan en Colombia cerraron 2025 con utilidades conjuntas de 13,1 billones de pesos, una caída de 21,4% frente al ejercicio anterior. El resultado refleja presiones simultáneas: tasas al alza, deterioro de las finanzas públicas y portafolios de deuda soberana bajo estrés.
Menos jugadores, misma concentración. El número de conglomerados se redujo el año pasado como consecuencia de la integración de Scotiabank y Davivienda bajo la sombrilla del Grupo Bolívar. Hoy, Sura-Bancolombia se mantiene como el mayor holding del país, pero fue el Grupo Bolívar el que registró los mayores incrementos en activos, cartera, depósitos y patrimonio durante el ejercicio.
Ganadores y perdedores. El mayor deterioro correspondió a Coomeva, que registró pérdidas por 18.295 millones de pesos. En el extremo opuesto, GNB Sudameris multiplicó sus utilidades: creció 856% y alcanzó 2 billones de pesos. El Grupo Cibest (Bancolombia) vio reducidas sus ganancias por la venta de Banistmo, su operación en Panamá, y el Grupo Bicentenario —que agrupa a las entidades financieras estatales— también pesó negativamente sobre el consolidado.
El crédito creció, pero el ciclo se revierte. La cartera de los conglomerados alcanzó 877 billones de pesos en 2025, impulsada por tasas a la baja durante la mayor parte del año y una inflación relativamente estable en torno a 5%. Para 2026, ese viento de cola se invirtió: tanto el costo del dinero como el costo de vida están al alza. Los expertos señalan que esta coyuntura puede moderar la demanda de crédito, aunque sus efectos más notorios se esperan para el año siguiente, dado el rezago con que las decisiones del Banco de la República se transmiten a las tasas bancarias.
TES, riesgo país y costo de capital. El sector financiero es uno de los mayores compradores de deuda pública interna. El deterioro de las finanzas públicas elevó las tasas de los TES, encareció el costo de capital y redujo el valor de los portafolios de inversión. Sin embargo, el riesgo país mostró una marcada compresión durante 2026: pasó de unos 275 puntos al cierre de 2025 a un rango de 185-190 puntos en julio. Según la fuente, el propio mercado atribuye esa mejora a una percepción más favorable sobre la orientación económica del próximo gobierno. La misma fuente advierte que esa lectura «es, en parte, una interpretación del mercado» y que «no significa que hayan desaparecido los desequilibrios de las finanzas públicas».
El reto de 2026. Los conglomerados deberán recuperar el crédito en sectores golpeados por retrasos de pagos, incertidumbre regulatoria y menores flujos de caja: salud, energía, construcción e infraestructura. La cartera hipotecaria aparece como oportunidad a medida que se reactiven los subsidios. El desafío, según el sector, no es solo prestar más, sino hacerlo de forma rentable y prudente.
La lectura de Ágora Capital. Los números son elocuentes: cuando el Estado deteriora sus finanzas, el costo de capital sube para todos, y son las empresas y los hogares quienes pagan la cuenta vía tasas más altas y crédito más escaso. La compresión de 90 puntos en el riesgo país es una señal de mercado relevante, aunque la propia fuente reconoce que los desequilibrios fiscales no han desaparecido. Capital busca reglas claras y finanzas públicas ordenadas; sin eso, la reactivación del crédito seguirá siendo una promesa diferida.

