El mecanismo de la banda cambiaria argentina opera con un desfase de dos meses: la inflación publicada en julio —correspondiente a junio— determina el techo máximo para agosto. Con el dato del Indec de 1,9% para junio, el límite superior de la banda para finales de agosto queda en $1.879,97, resultado de aplicar ese porcentaje sobre el techo de julio de $1.845,28. El ajuste representa una suba de poco más de $34 respecto al valor anterior.
El incremento es más moderado que el de meses previos. En abril la inflación fue del 2,6%, lo que elevó el techo de mayo ($1.764,15) a $1.806,45 en junio y a $1.845,28 en julio, un salto de más de $42. La desaceleración del IPC de junio se traduce directamente en un ajuste más contenido del techo cambiario.
El Banco Central fijó el límite superior de la banda cambiaria en $1.848,23. Con el dólar mayorista cerrando el lunes en $1.495 —tras una suba de $10, equivalente al 0,7%, con un volumen negociado de USD 513 millones en el segmento de contado—, el tipo de cambio oficial se ubica $353,23 por debajo de ese tope, es decir, un 23,6% por debajo del límite superior vigente de $1.848,23. Para alcanzar el techo proyectado de $1.879,97 para finales de agosto, el mayorista necesitaría avanzar $384,97 adicionales desde el cierre del lunes.
En lo que va de 2026, el tipo de cambio oficial acumula un alza de solo $40, equivalente al 2,7%, mientras que la inflación acumulada en ese mismo período habría superado el 18%, según la fuente. El 28 de julio, el mayorista registró un máximo nominal de $1.498 al cierre.
En el segmento minorista, la cotización al público subió cinco pesos o 0,3%, situándose en $1.515 para la venta según el Banco Nación. El dólar blue, en cambio, descendió cinco pesos hasta los $1.555. Los contratos de dólar futuro cerraron con retrocesos de entre 0,2% y 0,5%, con un volumen superior a los USD 1.000 millones; la posición más negociada, con vencimiento a fines de agosto, bajó $3 y se ubicó en $1.512, según datos de A3 Mercados.
La lectura de Ágora Capital es directa: la desaceleración del IPC actúa como ancla del techo cambiario, y la brecha de 23,6% entre el tipo de cambio mayorista y el límite superior vigente ofrece margen de maniobra al BCRA. Esa holgura es, por ahora, el principal argumento de estabilidad que el esquema de bandas le entrega al mercado. El capital busca reglas claras, y la previsibilidad del mecanismo —inflación del mes anterior como referencia, dos meses de desfase— reduce la incertidumbre para quienes operan en el Mercado Libre de Cambios. El riesgo está en que la brecha entre el tipo de cambio real y la inflación acumulada del año (2,7% frente a más del 18%) siga comprimiéndose sin ajuste de fondo.

