HSBC encendió una señal de alerta sobre las finanzas públicas de México. En su reporte «Panorama de mitad de año: México segundo semestre», el banco prevé déficits fiscales más amplios en la segunda mitad de 2026. Combinados con un crecimiento económico débil, esos déficits elevarían la deuda como proporción del PIB durante 2026 y 2027.
El diagnóstico es directo. El deterioro vendría de tres frentes simultáneos: menores ingresos públicos, actividad económica por debajo de lo esperado y un margen reducido para recortar gasto. Ninguno de los tres es fácil de corregir en el corto plazo.
El banco señaló que los supuestos incluidos en los Precriterios Generales de Política Económica, presentados en abril, resultaron «relativamente optimistas» frente a sus propias estimaciones y a las del mercado. Si la actividad vuelve a decepcionar, varias variables fiscales podrían ubicarse por debajo de lo proyectado. El riesgo de desviaciones adicionales, entonces, sube.
HSBC espera pocos cambios en las variables clave —crecimiento, inflación y tasa de referencia— dentro de la propuesta presupuestaria de septiembre. Eso elevaría la probabilidad de nuevas sorpresas negativas más adelante. La presentación del Paquete Económico 2027, prevista para el 8 de septiembre, será determinante para evaluar la estrategia fiscal del gobierno y para mantener la credibilidad del programa ante los inversores.
En paralelo, el inicio de la revisión del T-MEC agrega incertidumbre. El banco estima más probable que el acuerdo sea renovado antes de su vencimiento en 2036. Pero el mecanismo de revisiones anuales prolongará las negociaciones. Eso mantiene una postura cautelosa entre los inversores y podría retrasar proyectos de inversión. HSBC subrayó que alrededor del 80% de las importaciones estadounidenses provenientes de México ingresan bajo las disposiciones del tratado. Preservarlo es, en sus palabras, prioritario.
México podría aceptar algunas demandas de Estados Unidos, como reglas de origen más estrictas y mayor contenido regional en el sector automotriz, para sostener el acuerdo.
La lectura de Ágora Capital
Los números no mienten. Déficits persistentes, supuestos optimistas y poco espacio para ajustar el gasto forman una combinación que el mercado de bonos ya conoce y penaliza. El aparato estatal mexicano llega al segundo semestre con menos recursos, más obligaciones y sin una hoja de ruta fiscal creíble. La confianza de los inversores no se declama: se construye con presupuestos realistas y señales de disciplina.
El 8 de septiembre no es una fecha administrativa. Es el momento en que el gobierno de la presidenta Sheinbaum deberá demostrar si está dispuesto a priorizar la sostenibilidad fiscal sobre el gasto político. Capital busca reglas claras. Si el Paquete Económico 2027 llega con los mismos supuestos optimistas que los Precriterios de abril, el mercado volverá a votar con los pies.

