El Paquete Económico 2027, que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentará el próximo 8 de septiembre de 2026, llega en un momento de presión creciente sobre las finanzas públicas mexicanas. Así lo advirtió HSBC México en su análisis del panorama económico para el segundo semestre del año en curso.
El economista en jefe de HSBC México, José Carlos Sánchez, señaló que el banco mantiene su estimado de crecimiento del PIB para 2026 en 1%, aunque anticipa «una mejoría moderada en los siguientes trimestres, con un avance desigual». Un ritmo de expansión tan contenido reduce la base tributaria disponible y complica cualquier intento de estabilizar las cuentas públicas.
El reporte identifica el déficit fiscal como el principal foco de riesgo. Según HSBC, un crecimiento más débil combinado con déficits superiores a lo esperado podría provocar un incremento importante en la deuda pública como porcentaje del PIB tanto en el año en curso como en 2027. El mecanismo es directo: cuando el gobierno gasta más de lo que recauda, debe contratar deuda adicional para financiar el presupuesto.
El banco también recordó que los Pre-Criterios Generales de Política Económica, presentados por la Secretaría de Hacienda en abril, contenían supuestos que, a juicio de la institución, resultaban más optimistas que las previsiones de la mayoría de los analistas. HSBC anticipa que la propuesta de septiembre podría registrar pocos cambios en variables clave como crecimiento, inflación y tasa de referencia, lo que elevaría el riesgo de ajustes posteriores conforme avance el ejercicio fiscal.
Para los mercados, el documento será una señal de si el aparato gubernamental está dispuesto a presentar estimaciones consistentes con el comportamiento reciente de la economía y a establecer una ruta clara para contener la trayectoria ascendente de la deuda. HSBC advirtió que, de no hacerlo, podrían incrementarse las preocupaciones sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Desde la perspectiva de Ágora Capital, el diagnóstico de HSBC describe con precisión el costo de años de expansión del gasto público sin respaldo en ingresos reales. Capital busca reglas claras, y un presupuesto construido sobre supuestos optimistas no las ofrece. La credibilidad fiscal no se decreta: se gana con números consistentes y con la disposición de ajustar el gasto cuando la economía no entrega lo prometido. El 8 de septiembre dirá si la administración de Sheinbaum entiende ese principio o si prefiere postergar la corrección, trasladando el costo al contribuyente y al tipo de cambio.

