El think tank Fundar publicó el viernes un documento sobre la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) impulsada por el gobierno de Javier Milei. Lo calificó de «un paso en la dirección correcta». El texto llegó un día después de que Milei anunciara la iniciativa en cadena nacional.
La organización, presidida por Sebastián y Santiago Ceria y dirigida ejecutivamente por el historiador Martín Reydó, «celebró que el Gobierno haya abandonado la idea de cerrar la institución». Durante la campaña, Milei había prometido «dinamitar» el BCRA. La propuesta final optó por reformar su carta orgánica.
La reforma descansa en cinco ejes. Primero, fija como único objetivo del BCRA cuidar el valor de la moneda y controlar la inflación. Segundo, prohíbe la emisión para financiar al Estado. Tercero, dificulta la remoción de las autoridades del organismo. Cuarto, impide usar ganancias contables para financiar gasto público. Las utilidades solo podrán destinarse a pagar deuda. Quinto, elimina mecanismos que permitían al Tesoro financiarse con recursos del banco central. La iniciativa fue girada a la Cámara de Diputados.
Fundar avaló el mandato único. «Cuando se le pide a una institución que persiga muchos objetivos a la vez, se arriesga a no cumplir bien con ninguno», señala el documento. Dada la historia inflacionaria argentina, priorizar la estabilidad de precios resulta, según la organización, «una opción razonable».
También respaldó la prohibición del financiamiento directo al Tesoro. Según Fundar, «es imposible resolver la inflación crónica sin una política fiscal que elimine definitivamente el financiamiento del déficit». Recordó que los adelantos transitorios, los giros de utilidades y las letras intransferibles fueron motores centrales de la inflación. Al mismo tiempo, aclaró que la reforma mantiene la posibilidad de operar con títulos públicos en el mercado secundario para hacer política monetaria.
El reparo principal apunta al diseño institucional. Fundar advirtió que «la independencia no debe confundirse con la ausencia de controles». La combinación de mandato único, prohibición de financiamiento y autonomía reforzada «conlleva el riesgo de crear una institución sin contrapeso alguno», según el documento.
El think tank propuso que el Congreso mejore el proyecto. Recomendó designaciones escalonadas en el directorio para evitar que un solo gobierno nombre a todos sus integrantes. Sugirió limitar el tiempo que las autoridades pueden permanecer «en comisión» sin acuerdo del Senado. También propuso comparecencias periódicas ante el Congreso, informes públicos cuando no se alcancen las metas y mayor transparencia en las deliberaciones del directorio.
Fundar cuestionó además la eliminación de la participación del Ministerio de Economía en las reuniones del directorio. Suprimir ese canal, según la organización, «incrementa las chances de aislar excesivamente a la institución».
Desde la perspectiva de Ágora Capital, la reforma apunta al núcleo del problema argentino: un banco central capturado por el gasto público. Prohibir la emisión para el Tesoro y fijar un mandato único son las reformas que el mercado lleva décadas esperando. El debate sobre los contrapesos parlamentarios es legítimo, pero no debe convertirse en la puerta trasera que restituya la discrecionalidad que hoy se intenta cerrar. Capital busca reglas claras. Esta reforma, con los ajustes institucionales que el Congreso pueda incorporar, va en esa dirección.

