Los números primero. Los Globales arrancaron septiembre con una suba de entre 0,5% y 1,1%, y los Bonares avanzaron entre 0,4% y 1,2%. Ese repunte llevó al riesgo país a perforar nuevamente la barrera de los 500 puntos básicos, según datos de mercado.
El movimiento llega después de un agosto complicado. El clima local se deterioró por los traspiés legislativos y una actividad económica que, según el reporte, sigue sin mostrar signos de recuperación generalizada. Con valuaciones menos exigidas que a comienzos del mes anterior, la deuda encontró espacio para recomponerse.
El Merval acompañó el cambio de tono. Tras hundirse 9,2% en agosto hasta los US$1896, el índice porteño recuperó 1,4% en los primeros días de septiembre y llegó a US$1924. El sector bancario aparece sobreponderado en las carteras, favorecido por valuaciones atractivas, medidas para flexibilizar los créditos en dólares y balances más sólidos.
San Juan emerge como un caso a seguir dentro del universo de crédito subsoberano. Sin antecedentes previos en los mercados internacionales de deuda, la provincia cerró 2025 con un superávit fiscal equivalente a 1,4% de sus ingresos totales. Las regalías representan apenas 2,3% de esos ingresos, y buena parte de los principales proyectos mineros del país se concentra allí: de los 24 proyectos aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), cuatro son iniciativas mineras radicadas en San Juan.
El frente externo, sin embargo, no da tregua. La tasa del Tesoro estadounidense a 10 años volvió a tensionarse hasta 4,8%, y el discurso de Kevin Warsh en Jackson Hole modificó las expectativas: el escenario base pasó a ser que la Reserva Federal suba las tasas en septiembre. A esa presión se suma la competencia del crédito corporativo, con los hyperscalers emitiendo deuda de largo plazo para financiar infraestructura de inteligencia artificial, además del propio déficit fiscal estadounidense.
El mercado ya votó, al menos por ahora: castigó los ruidos legislativos de agosto y premió, con matices, la corrección de precios de septiembre. El caso de San Juan ilustra el principio que este diario sostiene desde siempre: la disciplina fiscal y un marco de reglas claras como el RIGI atraen capital sin necesidad de subsidios ni promesas. Mientras Washington enfrenta su propio dilema entre déficit y tasas altas, la pregunta para Buenos Aires sigue siendo la misma: si la macro ordenada y la apertura a la inversión privada logran sostenerse más allá de la volatilidad legislativa, el capital seguirá encontrando el camino hacia el país. Si no, cada rebote seguirá siendo apenas eso, un rebote.

