El dólar en Colombia tocó un piso que no se veía desde enero de 2020. La Tasa Representativa del Mercado (TRM) vigente para el 11, 12, 13 y 14 de julio de 2026 se fijó en $3.248,87, una caída de $56,36 frente a la tasa previa de $3.305,38. Es la primera vez en seis años que la divisa estadounidense se ubica por debajo de los $3.300 en Colombia.
Durante la jornada del viernes, el dólar abrió en $3.282, alcanzó un máximo de $3.285 y un mínimo de $3.231, con un precio promedio de $3.249,025. El rango de negociación fue de apenas $54, pero la tendencia descendente se sostuvo toda la sesión.
En lo corrido de 2026, el peso acumula una apreciación superior al 10% y, desde el inicio del movimiento, registra una revaluación de 18,59% frente al dólar. Según cifras de mercado, es la tercera mayor revaluación del peso en lo que va del siglo XXI y la mayor apreciación de la moneda en los últimos diez años.
Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria, señaló que prácticamente ninguna moneda le gana al dólar en 2026 y que las pocas excepciones son economías exportadoras de petróleo, con revaluaciones de entre 2% y 6%. El peso colombiano, en contraste, se ha fortalecido alrededor de 13%, de los cuales entre $250 y $400 responderían a factores internos. Campos indicó además que entre el 50% y el 90% de la caída del dólar obedece a factores políticos, y que el descenso comenzó hacia mediados de mayo sin cambios en la tasa de interés del Banco de la República.
Gregorio Gandini, director de Gandini Análisis, coincidió en el diagnóstico: «Lo que se ha visto es una corrección muy fuerte impulsada por factores locales, específicamente una menor percepción de riesgo y aumentos en tasas de interés que ayudan al carry trade», afirmó.
Goldman Sachs revisó sus proyecciones de forma significativa. El banco esperaba antes que el dólar alcanzara $3.600 en tres meses, $3.700 en seis meses y $3.750 en un año. Ahora estima $3.350 en tres meses, $3.300 en seis meses y cerca de $3.200 dentro de un año. La entidad reconoce que el peso ya cotiza por encima de su valor de equilibrio, que calcula alrededor de $3.500, pero aclara que eso no implica un cambio inmediato de tendencia.
Para Goldman Sachs, uno de los principales factores detrás del fortalecimiento es la expectativa de mayor orden en las finanzas públicas: el compromiso del Gobierno de ejecutar un ajuste fiscal superior al 3% del PIB habría contribuido a reducir la incertidumbre. El banco también destaca que la relación histórica entre el precio del petróleo y el peso perdió fuerza en las últimas semanas: pese a las caídas recientes del crudo, la moneda colombiana continuó apreciándose.
Los números cuentan una historia clara: cuando el mercado percibe que el aparato fiscal se disciplina y que la política monetaria defiende el valor de la moneda, el capital responde. La pregunta que los inversionistas ya se formulan es si la señal de orden fiscal es estructural o coyuntural. De esa respuesta depende que el peso consolide el nivel actual o que la corrección se revierta tan rápido como llegó. Capital busca reglas claras, y por ahora Colombia, al menos en el mercado cambiario, está ofreciendo algunas.

