El dólar estadounidense abrió este 24 de julio en 17,48 pesos mexicanos. La caída fue de 0,25% respecto al cierre anterior de 17,52 pesos, según datos de Dow Jones.
En la última semana el billete verde retrocedió 0,34%. En términos interanuales, la pérdida acumulada llega a 6,05%. El peso mexicano lleva más de un año ganando terreno.
La volatilidad actual del tipo de cambio se ubica en 7,78%. Ese nivel supera el umbral de referencia de 7,5%. El mercado cambiario, en otras palabras, opera con inestabilidad por encima de lo habitual.
Los analistas identifican varios factores que definirán el rumbo del peso en los próximos meses. El primero es la renegociación del T-MEC. El segundo, las políticas arancelarias de Estados Unidos. El tercero, una posible flexibilización de tasas por parte de la Reserva Federal hacia finales de 2025 y durante 2026. Ese último escenario podría debilitar al dólar a escala global.
También se mencionan como catalizadores las inversiones vinculadas al nearshoring y la entrada de divisas asociada al Mundial de Fútbol 2026.
Las proyecciones para el cierre de 2026 apuntan a una corrección significativa. La Secretaría de Hacienda estima un tipo de cambio de 19,70 pesos por dólar. Banorte proyecta 19,30. Los analistas consultados por el Banco de México sitúan el rango entre 20,00 y 20,50. Citi México calcula entre 19,50 y 20,20. Un sondeo de Reuters coloca la cotización cerca del centro del rango histórico de la última década, que va de 16,00 a 22,00 pesos.
En cuanto al crecimiento económico, las proyecciones anticipan un avance del PIB de entre 1,15% y 1,4% para este año, tras un periodo previo de menor dinamismo.
El peso mexicano es la moneda más negociada de América Latina. Ocupa el decimoquinto lugar entre las divisas más transadas del mundo. En el continente solo el dólar estadounidense y el peso canadiense la superan.
Lectura editorial. La fortaleza actual del peso refleja flujos externos —nearshoring, remesas, turismo— más que solidez macroeconómica doméstica. El crecimiento proyectado de apenas 1,15% a 1,4% no es una señal de economía vigorosa; es una economía que avanza por inercia. Capital busca reglas claras, y la renegociación del T-MEC sigue siendo la variable que más riesgo inyecta al tipo de cambio. Si el aparato gubernamental complica ese proceso, la convergencia hacia los 20 pesos por dólar que anticipan los analistas podría llegar antes de lo previsto.

