El peso colombiano cedió terreno este miércoles. El dólar cerró en $3.207,45, con un alza de $1,58 frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM), fijada en $3.205,87. La divisa operó en un rango entre $3.193 y $3.217,88, con 2.078 transacciones por un volumen de US$1.271 millones.
El movimiento pone fin a una racha bajista de dos semanas y devuelve la atención al nivel psicológico de $3.200. Según un análisis de Corficolombiana, el mercado «rompe parcialmente el soporte de $3.200, pero aún no logra superarlo definitivamente»: varias jornadas han registrado operaciones por debajo de esa figura, pero el cierre siempre vuelve por encima.
El catalizador principal es externo. Los operadores aguardan la decisión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Reserva Federal, prevista para este mismo miércoles. Los mercados descontaban una probabilidad de aproximadamente 30% de una subida de 25 puntos básicos. Corficolombiana señaló además un segundo catalizador: los resultados trimestrales de Microsoft y Meta.
El estratega Sim Moh Siong, de OCBC, fue directo: «No esperamos una subida de tasas por parte de la Fed, pero creo que el mensaje será más importante que la decisión. Si la Fed mantiene las tasas sin cambios y ofrece unas orientaciones ligeramente más restrictivas, es probable que el dólar se mantenga fuerte».
En el mercado global, el índice del dólar retrocedía un 0,15%, hasta situarse en 101,27, luego de haber tocado 101,63 el martes, su nivel más alto desde el 25 de junio. El euro subía un 0,14%, hasta $1,1401, tras caer a su mínimo de un mes en la sesión anterior. La libra esterlina avanzaba un 0,06%, hasta $1,3298, pero se mantenía cerca de su nivel más bajo desde el 1 de julio.
A la presión cambiaria se sumó la geopolítica: las hostilidades en Oriente Medio se reavivaron tras ataques de Estados Unidos y Arabia Saudita contra grupos respaldados por Irán en Irak, alegando responsabilidad en ataques con drones contra instalaciones petroleras saudíes. El episodio impulsó los precios del petróleo, variable de alto impacto para los ingresos externos de Colombia.
Desde SMBC, el estratega jefe de divisas Hirofumi Suzuki advirtió que una decisión restrictiva del FOMC podría empujar el USD/JPY hasta 164, lo que elevaría la probabilidad de intervención del Banco de Japón y añadiría volatilidad global.
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Para Ágora Capital, el cuadro es claro: el peso colombiano sigue atado a una variable que el gobierno Petro no controla ni puede controlar, la política monetaria de la Fed. Mientras el aparato estatal en Bogotá multiplica el gasto y la incertidumbre regulatoria, es el flujo de dólares y las señales de Washington las que fijan el piso del tipo de cambio. Capital busca reglas claras, y hoy esas reglas las escribe Jerome Powell, no la Casa de Nariño.

