El dólar abrió este miércoles en Colombia en $3.245,60, una caída de $6,51 frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM) vigente de $3.252,11. La divisa registró en las primeras operaciones un mínimo de $3.246 y un máximo de $3.248,98, según datos de la apertura.
El nivel no se observaba desde julio de 2019. Tres factores explican la tendencia bajista: la menor inflación en Estados Unidos, el mayor ingreso de dólares por remesas y el flujo proveniente del petróleo.
El fortalecimiento del peso colombiano frente al dólar refleja, en parte, dinámicas externas favorables. La moderación inflacionaria en EE.UU. reduce la presión sobre la Reserva Federal para mantener tasas elevadas, lo que debilita al dólar a nivel global y beneficia a las monedas emergentes como el peso.
Sin embargo, los analistas consultados advierten que el comportamiento del mercado cambiario seguirá marcado por episodios de alta volatilidad. La situación económica y fiscal del país figura entre los factores de riesgo señalados por los expertos, junto con variables internacionales que pueden revertir la tendencia en cualquier momento.
Para el sector exportador colombiano —petróleo, flores, café— un peso fuerte comprime márgenes en pesos cuando los ingresos se denominan en dólares. El flujo de remesas, en cambio, pierde poder adquisitivo para los hogares receptores al convertirse a una tasa más baja.
Lectura editorial. El mercado cambiario colombiano recibe hoy un viento de cola externo que el Gobierno de Gustavo Petro difícilmente puede atribuirse como logro propio: es la política monetaria de Washington, no la gestión fiscal de Bogotá, la que está apreciando el peso. Los fundamentos domésticos —déficit fiscal, incertidumbre regulatoria y señales mixtas hacia la inversión privada— permanecen sin resolver. Capital busca reglas claras, y mientras la volatilidad anunciada por los analistas no encuentre un ancla institucional sólida, el peso seguirá siendo rehén de los ciclos externos más que de la confianza en la economía colombiana.

