El peso colombiano ganó terreno frente al dólar este viernes 10 de julio. La divisa estadounidense cerró en la Bolsa de Valores de Colombia a $3.240, una caída de $65 respecto a la tasa representativa del mercado (TRM) fijada por la Superfinanciera para la jornada, que se ubicó en $3.305.
Desde la apertura, la moneda mostró un comportamiento volátil. El precio de inicio fue de $3.282, lo que implica una variación de $42 a lo largo de la sesión. El máximo intradiario alcanzó $3.285 y el mínimo registrado al cierre fue de $3.231, con un promedio de cotización de $3.249.
El volumen transaccional de la jornada llegó a 1,402 millones, muy por encima del volumen promedio de 710,09 millones, señal de una actividad de mercado inusualmente elevada para una sesión de viernes.
El contexto global acompañó el movimiento. El índice del dólar, que mide la divisa estadounidense frente a una cesta de seis monedas, registró una caída del 0,07%, situándose en 100,755 unidades.
Para los importadores colombianos y para quienes operan contratos denominados en dólares, la jornada representó un alivio directo en costos. Un dólar más barato reduce la presión sobre insumos, maquinaria y materias primas que el aparato productivo del país adquiere en mercados internacionales.
La lectura de Ágora Capital: Un tipo de cambio que cede no es, por sí solo, una señal de fortaleza estructural. Colombia necesita algo más que una divisa favorable para atraer capital productivo: necesita reglas claras, seguridad jurídica y un entorno de inversión que no espante al sector privado. Mientras el gobierno de Petro mantiene una agenda que genera incertidumbre regulatoria y fiscal, la caída del dólar ofrece un respiro puntual, no una solución de fondo. El mercado cambiario puede dar buenas noticias en una jornada; lo que construye economías es la confianza sostenida en las instituciones y en la propiedad privada. Esa confianza sigue siendo la asignatura pendiente.

