El mundo quemó más carbón que nunca en 2025. El Statistical Review of World Energy registró un consumo global de 166,0 exajulios, un alza de 0,7% frente a 2024 y un nuevo máximo histórico en términos absolutos.
Al mismo tiempo, la producción de electricidad a partir de carbón cayó 0,3%, hasta 10.511 teravatios-hora. La divergencia no es una contradicción: el carbón alimenta también la siderurgia, la producción de cemento y otros procesos industriales que no aparecen en las estadísticas de generación eléctrica.
La geografía lo explica todo
Asia Pacífico consumió 138,1 exajulios, el 83,2% del total mundial. China sola absorbió 92,2 exajulios —el 55,6% del planeta—. India sumó 23,1 exajulios (13,9%). Juntas, China e India representaron casi el 70% del consumo global; con Indonesia, las tres naciones rozaron el 73%.
Los países no-OCDE acumularon el 85,2% del consumo y han crecido a una tasa anual promedio de 1,9% en la última década. Los miembros de la OCDE, en cambio, redujeron su uso a un ritmo de 4,8% anual. Europa consumió apenas el 4,4% del total; la Unión Europea, el 2,8%, tras otra caída de 3,2%.
EE.UU. rompe con el patrón occidental
El dato más llamativo fuera de Asia llegó desde Washington. El consumo de carbón en EE.UU. saltó 10,4%, hasta 8,7 exajulios. La generación eléctrica a carbón creció 13,1%, hasta 804 teravatios-hora, y la producción doméstica subió 4,4%. En términos absolutos, el incremento estadounidense —cerca de 0,8 exajulios— superó el aumento neto del resto del mundo combinado, según la fuente.
Cuota vs. volumen
La demanda energética global pasó de 592,2 exajulios en 2024 a 600,3 en 2025, un alza de 1,4%. El carbón creció más lento que la media, por lo que su cuota cayó levemente de 27,9% a 27,7%. Las energías renovables avanzaron cerca de 10%, muy por encima del carbón; pero el apetito global fue suficiente para acomodar ambos crecimientos a la vez. Un combustible puede perder participación relativa y aun así alcanzar un récord absoluto cuando la demanda total se expande.
Lectura de Ágora Capital
Los datos desmienten la narrativa de transición ordenada y universal que repiten foros climáticos y burocracias multilaterales. Mientras Europa reduce su cuota —en parte por regulación que encoge su base industrial—, las economías de Asia y el propio mercado estadounidense demuestran que el carbón sigue siendo un insumo competitivo donde el crecimiento económico manda sobre los comunicados de prensa.
El mensaje para los inversores es directo: el capital que apuesta por la extinción inmediata del carbón ignora que China, India e Indonesia escriben el 73% de la historia real del combustible. Capital busca reglas claras, no wishful thinking. Y los números, una vez más, votaron antes que los políticos.

