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Dos Bocas colapsa 23% y el SNR anota su primer retroceso en 14 meses

La refinería insignia del sexenio procesó apenas 141.1 mil barriles diarios en junio, arrastrada por incendios, fugas e inundaciones. El aparato estatal de refinación retrocede justo cuando más necesita demostrar resultados.
Imagen ilustrativa
martes 4 de agosto de 2026

La Refinería Olmeca —conocida como Dos Bocas y símbolo central de la apuesta energética del gobierno— procesó 141.1 mil barriles diarios de petróleo crudo en junio de 2026, según el reporte operativo de Petróleos Mexicanos (Pemex). El dato representa una caída anual de 23.4% y el nivel más bajo de actividad desde agosto de 2025.

El retroceso no es un accidente aislado. La planta acumuló al menos tres incidentes en lo que va del año: un accidente por lluvias intensas en marzo, un incendio en abril y un fuego incipiente por fuga en una bomba de carga de crudo el 20 de julio.

Minatitlán, el caso más grave

Aunque Dos Bocas concentra la atención política, la mayor contracción del Sistema Nacional de Refinación (SNR) correspondió a la refinería de Minatitlán, Veracruz, cuyo procesamiento cayó 58.8% anual hasta 50.4 mil barriles diarios. Cadereyta y Salamanca también registraron descensos, de 2.2% y 2%, respectivamente.

En conjunto, el SNR —integrado por siete plantas— procesó un millón 17 mil barriles diarios en junio, una disminución de 7.5% frente a junio de 2025. Es el primer retroceso del sistema en los últimos 14 meses.

La desaceleración venía de lejos

La señal de alerta ya era visible antes de junio. Tras crecer a doble dígito entre enero y abril, el avance del procesamiento se moderó a apenas 2.6% en mayo, cuando cuatro refinerías reportaron menor productividad que un año atrás. En ese mes, Salamanca encabezó las caídas con 23.9%, seguida de Salina Cruz, Minatitlán y Madero.

Pemex acumula al menos ocho incidentes en sus complejos de procesamiento durante 2026: incendios, fugas, inundaciones y accidentes laborales en Dos Bocas, Salamanca y Salina Cruz, más un derrame de diésel en Deer Park, Texas.

Lectura editorial

Los números de junio son el resumen más claro del costo de apostar el presupuesto de los contribuyentes a un modelo de refinación estatal sin estándares de mantenimiento ni rendición de cuentas operativa. Dos Bocas fue presentada como el relevo soberano de las importaciones de gasolina; hoy opera al mínimo desde hace diez meses y acumula siniestros en cadena.

Cuando el Estado gestiona activos industriales con lógica política —inauguraciones, narrativas de autosuficiencia— y no con lógica de productividad y margen, el deterioro es predecible. El mercado ya votó: cada barril no procesado es un barril importado que el erario financia. La pregunta que el gobierno de la presidenta Sheinbaum no ha respondido es cuántos incidentes más justifican seguir cerrando la puerta a la inversión privada en refinación.

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