El peso chileno recuperó terreno este martes. El dólar bajaba $10,65 respecto al cierre del lunes y cotizaba a $915,91, su menor valor desde el 23 de junio pasado, cuando cerró en $913,50. De confirmarse ese nivel al cierre, la divisa estadounidense acumularía una caída de casi $17 en dos jornadas consecutivas, la mayor baja diaria desde el 11 de junio (-$11,85).
El catalizador vino desde Washington. Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, declaró en el programa Squawk Box de CNBC que su país «está en conversaciones con los iraníes» y anticipó una salida diplomática al conflicto, incluida la normalización del comercio en el estrecho de Ormuz, por donde circula más del 20% del petróleo mundial. La señal bastó para mover los mercados: el barril Brent de referencia para Chile cayó 2,22% en Londres hasta US$ 81,93, con un mínimo intradía de US$ 80,54.
Ignacio Mieres, head of research de XTB, vinculó directamente ambos fenómenos: «Mientras las tensiones geopolíticas continúen disminuyendo y se mantenga un entorno internacional más estable, esperamos que el mercado cambiario presente movimientos más acotados y que el peso chileno se mantenga en torno a los $915 por dólar».
El otro soporte del peso fue el cobre. Según datos de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), la libra del metal subió 1,79% en la Bolsa de Metales de Londres hasta unos inéditos US$ 6,438, su cuarto avance consecutivo y un nuevo máximo histórico para la materia prima.
Los números cuentan una historia sencilla: cuando la geopolítica cede y el principal producto de exportación chileno sube, el tipo de cambio responde con rapidez. La combinación de un Tesoro estadounidense que gestiona activamente la desescalada con Irán —reduciendo la prima de riesgo energético— y un cobre en niveles nunca vistos refuerza los fundamentos del peso sin necesidad de intervención del Banco Central.
Para el libre mercado, la lección es la de siempre: los precios se ajustan cuando las señales son creíbles. Bessent habló, el crudo cayó, el peso subió. Capital busca reglas claras, y hoy las encontró en una declaración de tres palabras desde Nueva York.

