El Ministerio de Hacienda anunció este jueves la creación del Grupo de Trabajo de Exportación de Servicios Financieros. La iniciativa se presentó en sesión del Comité Público-Privado de Exportación de Servicios. Se enmarca en la agenda de reimpulso económico y de fortalecimiento del mercado de capitales.
El ministro Jorge Quiroz puso cifras sobre la mesa. El sector genera hoy más de US$3.000 millones en exportaciones. Emplea entre 30.000 y 40.000 personas. Quiroz proyectó «unos 50.000 empleos adicionales» en los próximos años y fijó la meta con claridad: convertir los servicios financieros en «el segundo exportador después del cobre».
El diagnóstico de Hacienda es preciso. Los servicios financieros chilenos tienen estándares reconocidos, pero se destinan mayoritariamente a clientes domiciliados en el país. El marco regulatorio vigente —aplicable a corredoras de bolsa, administradoras generales de fondos e instituciones financieras— limita la oferta al mercado local.
El grupo trabajará en desarrollar servicios de gestión patrimonial y administración de inversiones para clientes no residentes. La jefa de la Oficina de Mercado de Capitales, Francisca Álamos, fue directa: «es indispensable eliminar barreras operativas y regulatorias que hoy actúan como un freno a esta expansión».
La arquitectura del grupo combina sector público y privado. Por el lado estatal participarán la CMF, el SII, Aduanas, la UAF y el Banco Central. Por el lado privado se suman la ABIF, la Asociación de Empresas Fintech de Chile, la Asociación Chilena de Administradoras de Fondos de Inversión y la Asociación de Administradoras de Fondos Mutuos. Las sesiones arrancan en los próximos días. Los avances se reportarán de manera periódica al Comité Público-Privado.
La señal es relevante. Chile tiene infraestructura financiera, capital humano y reputación regulatoria. Lo que falta es despejar la traba normativa que impide vender esos activos al mundo. Cuando el Estado reconoce que la regulación frena la competitividad y actúa para removerla, el mercado responde. El potencial está ahí: gestión de inversiones, cumplimiento normativo y tecnología financiera son rubros de alto valor agregado y baja huella fiscal. La pregunta no es si el sector puede crecer. Es si la burocracia se moverá a la velocidad que el capital internacional exige.

