BTG Pactual prepara el lanzamiento de su primer fondo bursátil —ETF— en Colombia, con inicio de negociación previsto para la primera mitad de agosto en la Bolsa de Valores de Colombia. El producto estará enfocado en acciones nacionales y se apoyará en un índice propio desarrollado con Teva, proveedor brasileño de índices, en lugar de replicar directamente el MSCI Colcap.
La gestora aportará capital semilla para garantizar liquidez inicial. Eduardo Miquelotti, socio de BTG Pactual y responsable de la estrategia de gestión pasiva, fondos indexados y ETF, señaló que la expectativa es alcanzar cerca de 100 millones de dólares en activos administrados al cierre de 2026 y entre 200 y 300 millones de dólares al finalizar 2027.
El movimiento no es aislado. BTG Pactual administra en Brasil 32 ETF con activos cercanos a 4.500 millones de dólares, concentrados principalmente en renta fija. En Chile ya opera seis productos y, según Miquelotti, alcanzó alrededor de 100 millones de dólares en activos durante sus primeros seis meses de operación. Colombia es el siguiente eslabón de esa cadena regional.
Actualmente, el mercado colombiano de ETF cuenta con apenas tres productos en operación: ICOLCAP, que replica el índice MSCI Colcap; HCOLSEL, que sigue el S&P Colombia Select; y GXTESCOL, enfocado en títulos de deuda pública interna (TES). La llegada de BTG Pactual amplía ese universo con un competidor de escala regional y experiencia probada.
La hoja de ruta de la firma va más allá del debut accionario. Miquelotti adelantó planes para lanzar un ETF de renta fija colombiana y vehículos que permitan a inversionistas locales acceder, desde el mercado nacional, a activos de Brasil, al S&P 500 y a otros segmentos internacionales. La firma identifica cinco ventajas estructurales de los ETF: mayor liquidez, menores costos, diversificación, transparencia y beneficios tributarios.
El directivo también descartó que los ETF sean un sustituto de la gestión activa. Según su visión, los productos indexados sirven para capturar el retorno general del mercado a bajo costo, mientras que los fondos activos justifican comisiones más altas solo cuando demuestran capacidad real de superar a sus índices de referencia. Una distinción que los inversionistas institucionales colombianos tendrán que internalizar.
Miquelotti proyecta que la expansión de los ETF en América Latina será más rápida que la registrada en su momento en Estados Unidos y Europa, impulsada por el mayor acceso a información financiera y a plataformas digitales.
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Desde Ágora Capital, la lectura es directa: cuando un actor con 4.500 millones de dólares bajo gestión en Brasil decide desembarcar en Colombia con capital semilla propio, el mercado ya votó sobre el potencial del país, al margen del ruido político. Los ETF son, por definición, instrumentos de libre empresa: bajo costo, transparencia y competencia por retorno. Su crecimiento no depende del gasto público ni de la burocracia regulatoria, sino de que el Estado deje suficiente espacio para que el ahorro privado encuentre su camino.
El reto para Colombia es que esa señal de confianza no se diluya en un entorno donde la incertidumbre regulatoria y las reformas pendientes siguen pesando sobre el apetito inversor. El flujo llegó; la pregunta es si las condiciones lo retienen.

